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Un devocional cada dia

Cuenta una fabula de Carlos Olmo que en un tiempo lejano habitaba un noble muy ambicioso, que quería amasar la mayor fortuna del mundo.

Obsesionado con la riqueza y la prosperidad, un día oyó que al final del arco iris se encontraba un baúl lleno de tesoros, y se propuso conseguirlo a toda costa. Fue al camino del arco iris, pero cuando llegó éste había desaparecido, en su lugar se encontró con un miserable hombre.

Éste le contó que solía ser feliz hasta que escuchó sobre el baúl del tesoro. Que recorrió grandes distancias para conseguirlo pero consiguió fue a un hombre que le había contado una historia parecida, y que la condena por su ambición había sido permanecer custodiando el tesoro hasta ser reemplazado por otro desgraciado como él.

Al leer esto me pregunté ¿Cuál es la verdadera prosperidad? Creo que la verdadera prosperidad es que…nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, sanos, sin vicios; de vez en cuando una tormenta para fortalecer su tronco, es decir, su carácter. Nuestras hijas como esquinas labradas de un palacio, hermosas, de carácter y conductas sólidas, preparadas para sostener un hogar.

Nuestros graneros llenos…ya que la buena alimentación no está en la cantidad, sino en la variedad. Nuestros ganados se multipliquen, el hecho no es tener varios empleos o negocios, sino que donde estemos se multiplique nuestro bien.

Nuestros bueyes fuertes para el trabajo, que el refrigerador, estufa, lavadora, vehículo y demás artefactos estén siempre en buen estado y hacer sabio uso de ellos. Que no tengamos asalto o grito de alarma, ni los ladrones, ni los conflictos bélicos, mucho menos rumores o alarmas nos ataquen o afecten. El pueblo o familia que tiene esto es tres veces feliz, el pueblo o familia que tiene a Jesucristo ha alcanzado la verdadera prosperidad.
Lectura: Salmos 144:12-15

“…la prosperidad de los necios los echara a perder” Proverbios 1:32
“No te entregues a las posesiones. Entrégate a Jesucristo”. Cyrus

Arturo Casella Robinson