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Un devocional cada dia

Silencio

A veces pensamos que Dios nos dice que no puede atendernos, nos pone en espera.

Eso le pasó a una mujer cananea que dijo: “Señor hijo de David ten misericordia de mí” y Jesús no le respondió.

Ella siguió diciendo: “porque tengo una hija endemoniada” y parecía que Jesús no le estaba dando importancia.

¿Por qué parece que Dios no le da importancia a lo que nos pasa? porque Dios nos hace entrar en un proceso. No nos gustan los procesos, nos gustan más los milagros.

Isaías 49 dice: “y me puso por saeta bruñida me guardó en su aljaba y me dijo: mi siervo eres, porque en ti me gloriaré”.

La fe sirve para salir del problema y también para sobrellevarlo:

A veces la fe Dios te la va a poner para que salgas de la deuda, para que salgas de la enfermedad, para que salgas de la dificultad. Vas a salir de eso que te estaba atormentando.

Pero cuántas veces nos ha pasado que hemos orado y el problema no salió. Porque esa es la fe para aguantar el problema, para que respires más que el problema.

Por eso, si no viste la solución y alguien te dice: “ah, ¿qué pasa que Dios no te responde y todavía estás soportando este problema por tantos años”? Le tienes que enseñar esto:

Hay fe que al momento te saca del problema, y hay fe que no te saca el problema, pero te da la fortaleza, la fuerza y la capacidad para soportar lo que sea necesario y ver la victoria tarde o temprano.

Cuando José le interpreta el sueño a Faraón, Faraón lo puso como ministro de economía de Egipto. Esa fue la fe que obró rápidamente; lo sacó de la cárcel y lo convirtió en gobernador de Egipto. Pero José también tuvo que aguantar trece años de problemas.

La fe personal y la fe de otros:

A veces vas a usar la fe y vas a traer una bendición. El Señor le decía al hombre ciego: “¿qué quieres que te haga?” y el hombre le respondió: “Quiero ver”. Jesús le vuelve a preguntar: “¿Crees?”, y el hombre le respondió: “creo Señor”.

El ciego recibió su sanidad, eso es fe personal. Pero a veces no vas a usar la fe personal, porque no vas a tener fe, porque estás débil, porque estás mal. Ahí la fe va a ser la fe que los demás te van a impartir.

A veces necesitamos tener fe y si no tenemos fe, vamos a usar la fe de los demás; como sucedió con los amigos del paralítico.

El paralítico no tenía fe, pero los amigos sí tenían fe. Hicieron un agujero en el techo de la casa, lo bajaron y al ver Jesús la fe de los cuatro lo sanó. Hoy probablemente haya gente que tenga fe personal y haya gente que no tenga fe.

Pero cuando alguien te salude y te diga: “lo vas a lograr, vamos que Dios está contigo”, esa fe que te están transmitiendo, la vas a usar para tu próximo milagro.

Durante el proceso Dios te esconde

Te esconde en la sombra de su mano, porque sabe que todavía te falta algo para cumplir con su propósito:

“Todavía no te voy a exponer”: hay ciertos ámbitos que él todavía no te quiere mostrar, no lo va a hacer antes de tiempo.

Ana soportó las burlas de Penina por un tiempo. Dios te cuida del enemigo y te cuida de vos, hasta que adquieras dominio propio, para que no te equivoques y te frustres.

Dominio propio, es conquistarme a mí mismo:

Para que seas tu dueño, porque si otro es tu dueño siempre vas a terminar trabajando para otro.

Dueño de tus ideas, de tus sueños, de tu vida espiritual, y aprenderás a declarar que tu vida espiritual va de gloria en gloria y de poder en poder.

Somos cristianos de alto impacto: ¡gritemos fuerte!

Jesús estuvo en la tumba tres días; y la tumba estaba tapada con una piedra. Y vino un ángel del Señor, y al tercer día la piedra fue removida. Y el ángel estaba sentado sobre la piedra.

Y cuando vienen los apóstoles, ven un ángel sentado en la piedra. ¿Ahora por qué el ángel no movió la piedra y se fue? ¿Por qué se quedó sentado sobre la piedra?

¿Qué simboliza eso? Que todas las piedras que han puesto en tu tumba, que han puesto en tus finanzas, que han puesto en tu salud, para que no te sanes, para que no aparezcan tus finanzas, los ángeles de Dios las van a mover y vas a terminar sentado arriba de la misma piedra que te estaba taponando.

¡Te vas a sentar en la deuda, te vas a sentar en la enfermedad y la gente te va a ver descansando. Aquello que era tu obstáculo va a ser tu trofeo de guerra!

“¿No es gran cosa que seas mi siervo?”:

Yo te pongo ahora como luz de las naciones, para que la lleves hasta los confines de la tierra.

Somos como flechas pulidas porque estamos en la aljaba ¡y vamos directo al blanco a conquistar nuestro propósito!

Dios hace silencio pero no es indiferencia. David quería hacerle una casa a Dios, y Dios no le daba el permiso, ¿quién escribía tantas cosas para él?

¿Quién mejor que él? tenía todos los medios económicos, una casa majestuosa, ¡pero Dios le dijo que no! ¿Por qué?, porque Él apreciaba otra cosa de David.

“Me gusta lo que estás haciendo y no quiero que cambiemos las cosas. No quiero que pierdas el tiempo haciéndome una casa, porque sé que me amas, y lo que construiste en tu corazón para mí (tu adoración) es lo más valioso que me puedes entregar”.

Autora: Silvia Truffa