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Un devocional cada dia

Nuestra búsqueda de la felicidad nos lleva en muchas direcciones diferentes -vacaciones soñadas, compras, comida, ropa, amigos, automóviles- la lista es casi interminable.

Imagino que, si te anima la simple mención de compras, vacaciones, o automóviles, puedes sentir una punzada de culpa. A menudo vemos la alegría de las cosas temporales como algo no espiritual y mostramos nuestro malestar disculpándonos por tener cosas lindas: «No me lo habría comprado, pero alguien me hizo una maravillosa oferta».

¡Como si los verdaderos cristianos jamás comieran comidas caras, condujeran automóviles modernos, o usaran ropa de diseñador!

Sin duda el regalo más grande que Dios nos ha dado es nuestra relación con Su Hijo Jesucristo. Es un regalo más allá de toda comparación. Jesús prometió que, cuando permanezcamos en Él, experimentaremos el cumplimiento de Su gozo (Juan 15:11) y, sin ese tipo de gozo profundo y duradero, el resto de la vida es, en el mejor de los casos, algo prosaico.

Pero las Escrituras también describen el gozo del Señor en términos de cosas temporales. El gozo de «cosas» puede ser una experiencia espiritual positiva. Cuando reconocemos que Él «nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos» (1 Timoteo 6:17) y que «toda buena dádiva . . . desciende de lo alto» (Santiago 1:17), nuestros corazones deben estar llenos de agradecimiento y alabanza. ¡Esto, en sí y de por sí, es un acto de adoración! Disfruta del Dador y de las dádivas. -JMS

Nuestro Padre celestial se deleita en deleitarnos.

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos: Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen; Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano á la vida eterna. 1 Timoteo 6:17-19