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Un devocional cada dia

sembrador.jpg¡Cuán exactas son las declaraciones del Antiguo Testamento que hablan proféticamente del Señor Jesús! Dios sabía de antemano todo lo que iba a ocurrir con su Hijo y guió a los escritores mediante su Espíritu.
En Isaías 53 el profeta dice que el Mesías fue contado con los pecadores; y el Señor Jesús mismo citó este pasaje poco antes de morir: “Y fue contado con los inicuos” (Lucas 22:37). Esto sucedió efectivamente cuando fue ejecutado como un peligroso delincuente en el Gólgota, junto con otros dos condenados que merecían un castigo.

Así lo había anunciado el profeta. El “varón de dolores” fue crucificado entre dos malhechores. ¡Y Dios calló! ¿Por qué? Porque como sustituto, el Señor Jesús tomó el lugar de los pecadores, es decir, de aquellos que merecían el juicio de Dios. Fue la decisión divina que Cristo sufriera y muriera por otros.

Cristo murió. ¿Quién decidiría sobre su sepultura? ¿Los hombres? Nadie simpatizaba con los que eran ejecutados en la cruz; menos aún se pensaba en darles una sepultura digna. Pero Dios había hecho decir de antemano acerca de su Ungido: “Con los ricos fue en su muerte” (Isaías 53:9). Y así ocurrió.

En el momento decisivo apareció José de Arimatea, quien bajó el cuerpo de Jesús de la cruz y lo puso “en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie” (Lucas 23:53). A veces Dios calla y otras veces obra; su voluntad siempre debe cumplirse.

Y fue contado con los inicuos. Lucas 22:37

Se dispuso con los impíos su sepultura. Isaías 53:9