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Un devocional cada dia

Mientras estemos en este mundo siempre existirá la cizaña. Sin embargo, en medio de la maldad Dios te sembró como trigo para que tus frutos sean de bien y no de mal.

“El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo…”  Mateo‬ ‭13:38-39‬.

Nadie puede cambiar el género de una semilla. Tus frutos evidencian si eres un trigo que alimenta a los demás o una cizaña que hace daño a quienes le rodean.

El trigo y la cizaña son muy idénticos pero en su esencia bastante diferentes ya que, la cizaña posee una sustancia venenosa que tiene el potencial de envenenar a cualquier ser viviente; sin embargo el trigo produce un grano que alimenta y da vida.

De lo que abunda en tu corazón y demuestras con tus acciones determina si eres el trigo plantado por el Señor para dar frutos de bendición o si eres una cizaña plantada por el maligno que envenena y produce muerte.

Ciertamente todos nacemos bajo la influencia del mal; sin embargo esa es la razón por la cual Jesús se encontró contigo; para cambiar en ti la naturaleza caída, venenosa, pecaminosa y llena de maldad por una nueva naturaleza sana, pura, que da vida y produce frutos de bendición.

No puedes evitar que el mal alrededor de ti exista y se manifieste a través de las personas cizaña; pero si puedes impedir que ese mal venenoso se introduzca dentro de tu corazón; mientras te mantienes siendo el trigo que Dios plantó producirás el bien y no el mal.

«Dios, gracias porque soy un trigo sembrado en medio de cizañas para dar frutos en abundancia y no una cizaña que envenena la mente y corazón de los demás. Amén»

Por Guía del Espíritu Santo
Pastor: Carlos Villarrea
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