
Como cristianos, debemos andar íntimamente con Jesús. Satanás desea tentarnos con acciones destructivas que nos roban el plan de Dios.
Todo creyente enfrenta tentaciones. Tómese un momento para recordar una situación particularmente tentadora que implicaba algo que desagradaría a Dios. ¿Se dio cuenta usted de que estaba involucrado en una batalla satánica?
El diablo es real. La Biblia dice que él encabeza un ejército de ángeles caídos, y que es tan soberbio como para pensar que puede vencer a Dios.




Ahora que tenemos una idea clara de lo que son los celos y la envidia, y de las consecuencias que pueden tener, necesitamos examinar las maneras prácticas de eliminar el problema de nuestras vidas.
San Juan 14: 15; 21 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. (v.15) “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. (v.21)
Génesis 22: 1-3 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo”
Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues al dueño de la cosecha que envié trabajadores a recoger su cosecha” (Mateo 9,36-38)
Con el dinero ocurre algo parecido a lo que ocurre con el aire que el hombre necesita para respirar.

