
No puedo negar que cada día de nuestro vivir tendremos una constante lucha en contra de los deseos de la carne. Y es que cuando venimos a Cristo nuestro espíritu se renueva, pero nuestra carne sigue siendo la misma, sintiendo los mismos deseos de antes, con la diferencia que ahora ya no vivimos para satisfacerla, sino para agradar a Dios.



Ahora que tenemos una idea clara de lo que son los celos y la envidia, y de las consecuencias que pueden tener, necesitamos examinar las maneras prácticas de eliminar el problema de nuestras vidas.
San Juan 14: 15; 21 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. (v.15) “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. (v.21)
Génesis 22: 1-3 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo”
Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues al dueño de la cosecha que envié trabajadores a recoger su cosecha” (Mateo 9,36-38)
Con el dinero ocurre algo parecido a lo que ocurre con el aire que el hombre necesita para respirar.
¿Qué es el dinero?, ¿te has puesto a pensar en ello alguna vez?, olvidémonos de la definición que da el diccionario, piensa ahora ¿qué es el dinero?. No son más que piezas de metal y de papel que nos sirven para comprar.
Salmos 46: 1-3 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza”.
Proverbios 10: 19 “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”
Jueces 10: 10-16 “Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: Nosotros hemos pecado contra ti; porque hemos dejado a nuestro Dios, y servido a los baales. Y Jehová respondió a los hijos de Israel: ¿No habéis sido oprimidos de Egipto, de los amorreos, de los amonitas, de los filisteos, de los de Sidón, de Amalec y de Maón, y clamando a mí no os libré de sus manos? Mas vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os libraré más.
1 Reyes 19: 4 “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”







