
El Silencio es hermoso cuando comprendemos que después de él viene algo GRANDE
“Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto” Salmos 83:1 ¿Es increíble no? Como las cosas se nos pueden salir de control, pareciera que un día todo está normal y dicha normalidad dudara para siempre y el día siguiente es todo lo contrario y pareciera que nunca saldremos de ese desierto temible.
Y es que lo más difícil de esos momentos de desierto es la soledad que se siente, el sentimiento de que Dios se ha olvidado de nosotros, la sed espiritual y que no podemos saciar que produce y sobre todo el desgaste de nuestras fuerzas.











