En una época pasada un velero se embarcó desde Europa hacia un puerto sur americano. Por la desgracia de tormentas y desventuras se prolongó tanto el viaje que el agua abordo escaseaba.
A pesar de cuidadosas precauciones, pronto se vieron sin agua para beber. Unos días después, viéndose inmóvil en un mar tranquilo bajo un calor sofocante, cuánta no fue su alegría y alivio al avistar otro barco.


“Es pues la fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11: Cuando leemos este pasaje y en especial esta cita bíblica, no podemos menos que imaginarnos todos estos personajes en su época tratando de conseguir su objetivo, tratando de agradar a Dios con toda su vida.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1 En un pueblito de zona rural en los años 50, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo.
#1- No hablarás de temor
Era un gigante de los mares: un gigante feliz, hijo del vasto mar. Podía nadar a cincuenta kilómetros por hora, zambullirse a más de cien metros, y luego saltar sin inhibiciones en el aire para caer con todo su enorme peso de treinta toneladas en las azules aguas de la costa de México.
El cielo se encapotó sobre Tijuana, México. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Era una tormenta que venía desde el sur, originada en el Pacífico. En pocas horas cayeron 120 milímetros de agua.
Era una plaga de moscas. Moscas grandes, verdes, zumbonas, molestas. Moscas que por millones se posaban sobre los alimentos en la mesa, sobre los vasos de agua, sobre los cabellos de las mujeres y en la cara de los niños. Eran moscas feas, antipáticas, peligrosas, detestables.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos “¡Abba, Padre!” Romanos 8:14,15.
Salmos 20: 7 “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”.
Job 1: 8 “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”
San Mateo 11: 28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.
“Ciertamente es bueno Dios para con Israel,







