Un día en una visita al capitán del barco, sonó una alarma estridente, seguida por extraños ruidos como de algo que rechinaba y chocaba ruidosamente debajo del puente.
«Son nuestros compartimentos herméticos que se cierran», explicó el capitán. «Es una parte importante de nuestros ejercicios de seguridad. En caso de un verdadero problema, el agua que se filtra en un compartimiento no afecta al resto del barco.


Preparando una cena especial, una mujer se detuvo en una pequeña carnicería para comprar carne.
“La enseñanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.” Proverbios 13:14 (NVI)
No tengo dinero para prestarte! Fue la declaración de una joven mujer ante el quiebre del negocio de su madre… Con tres vehículos y una hermosa casa propia, campo, bienes… y después de haber sido alimentada, cuidada y educada por sus progenitores su osada respuesta fue: NO TENGO!
Iba a ser el asalto perfecto, un asalto que no podría fallar, que no dejaría ninguna pista, y que produciría al asaltante una cuantiosa suma. El disfraz del asaltante, también, era perfecto: anteojos negros, peluca de color diferente, y nariz arreglada por un experto en maquillajes de teatro.
“Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria. Pero yo preferiría ser hermosa, encender entusiasmos, encender el corazón de los enamorados y ser roja y cálida. Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama”.
Hubo una vez un hombre que John Wesley calificó de miserable, por lo que profesaba poco respeto hacia él. Se sentía superior a este hombre y en una ocasión, en la que aportó muy poco a una respetable organización de caridad, Wesley lo criticó abiertamente.
Mi hijo de tres años quería poner la mesa para las visitas. Con buena voluntad agarró una cuchara de porcelana china. –¡Ten cuidado, es muy frágil!, apenas tuve tiempo de decirle. Pero el niño tropezó, la cuchara escapó de su mano y se rompió en mil pedazos.

