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Un devocional cada dia

Cuando comencé a servir a Cristo pensaba que debía hacerlo en todas las áreas que pudiera, lo más que pudiera. Evangelizaba, visitaba enfermos y participaba en alguna actividad de apoyo misionero.

De verdad que hacer eso me agotaba. Lejos de ser productivo en la Obra, a veces me hacía ser incumplido.

Esa no es la manera como Dios quiere que le sirvamos. Él como nuestro Creador nos conoce bien, sabe cuales son las capacidades que tenemos, y en base a eso nos brinda las oportunidades para servirle en lo que somos capaces.

La Biblia ilustra esto en la “Parábola de los talentos”. Ahí dice que los dos primeros siervos fielmente duplicaron los talentos dados, y recibieron la misma recompensa, a pesar de que uno produjo más que el otro.

A la hora de servir, los cristianos debemos hacerlo diligentemente, sea cual sea nuestro servicio, si somos fieles haciéndolo vamos a recibir la misma recompensa, sea que hagamos un “pequeño” o un “gran” servicio para el Señor. Él no mira la cantidad sino la diligencia y la responsabilidad con que le servimos en lo que nos puso: nuestro ministerio.

Esto no quiere decir que Dios no nos pueda usar eventualmente en alguna otra actividad; sí lo hace, en Su tiempo y conforme a Sus propósitos, no según lo queramos nosotros. Por tanto, seamos útiles y no inútiles en la Obra de Dios.

No ocultemos nuestros dones y oportunidades alegando excusas. Antes bien, sirvámosle en lo que sabemos, porque Jesucristo como nuestro Amo en Su segunda venida nos pedirá cuenta de los Talentos dados.
 Lectura: Mateo 25:14-30

“…Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré…” Mateo 25:23

Para servir primero hay que ser fiel.

Hernán Díaz Castro