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Un devocional cada dia

En los hermosos y fríos alpes suizos, un ciervo brama mientras corre anhelante hacia las frescas corrientes de agua, que bajan de una de las laderas de la montaña que se encuentra aún cubierta de nieve en su parte más alta.

Este emotivo episodio nos hace recordar el cántico del Salmo 42, donde el autor expresa su sentir y necesidad de Dios, de alabarle en medio de su tristeza y aflicción, de deleitarse ante su presencia, reconociéndole como su Salvador y Señor.

Asimismo, nuestra alma abatida y cansada anhela estar día tras día en la presencia de su Creador, deleitándose en la alabanza a su nombre que es sobre todo nombre, sin igual, incomparable, puro y santo.

Pero lamentablemente los afanes de esta vida, nos han envuelto de una manera tan sutil que no nos damos cuenta del daño que nos están haciendo al no satisfacer nuestra necesidad de buscar a Dios con temor reverente y con amor.

Apartemos tiempo entre las muchas y diversas actividades del diario quehacer, para refrescar nuestras almas con la suave ternura del amor de Dios, a través de la lectura de la Biblia, elevando cánticos de alabanza y de adoración, estando a solas con Él en oración, expresándole todas nuestras debilidades, aflicciones, las luchas por las que tenemos que atravesar; también nuestro deseos y metas, esperando callada y reverentemente su respuesta y consuelo, que son perfectos e incomparables; y disfrutaremos de una vida llena de la paz y el gozo incomparable que Dios nos da, reflejando en toda su plenitud la gran gama de virtudes y frutos de una vida en Cristo Jesús.

 Lectura: Salmo 42

“Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo….” Salmo 42:2