“Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. San Mateo 6:20.
Diapositiva – El banco del cielo
El verdadero amor espera
Fueron cien mil promesas. Cien mil pares de manos que se levantaron en alto. Cien mil corazones que latieron más apresurados que nunca. Cien mil jóvenes que en compromiso sincero firmaron tarjetas confirmando un contrato.
Se trataba de cien mil adolescentes de la Asociación de los Bautistas del Sur en Estados Unidos que en emotiva decisión unánime prometieron conservar la castidad y virginidad hasta el día en que se casaran. Lo hicieron en una gran convención, en Orlando, Florida, Estados Unidos un día martes 14 de junio.
¿De que temeré?
Salmos 46: 1-3 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza”.
En la vida hay tantas circunstancias que quieren robarnos la paz que Dios ha depositado en nuestro corazones. No podemos evitar que estas cosas vengan a nuestra vida, pero si podemos evitar que estorben nuestro caminar.
Jehová me recompensará
2 Samuel 22: 21 “Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado”.
¿Alguna vez has escuchado tu forma de orar?, por un momento cuando estés orando examina la clase de oración que haces. A lo mejor te vas a dar cuenta que la repites muchas veces la palabra: “te pido”, me atrevería a decir que de cada 10 palabras que mencionas al orar una de ellas es el famoso “te pido”.
Cuando la oración se traduce en bendición
Daniel 6:10 “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”.
Si hay algo que a la mayoría de personas en la iglesia no les gusta es: La Oración. Pero no hablo de la oración que hacemos antes de comer, antes de levantarnos o al acostarnos, o esas pequeñas oraciones de bienvenida, ofrenda o despedida en nuestras congregaciones, sino que hablo de mantener una vida de oración.
¿Cuánto más se lamentara Dios por ti?
San Mateo 23: 37 “!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”
Este pasaje bíblico encierra unas grandes verdades para la iglesia de hoy. Vemos como Jesús viendo hacia la ciudad de Jerusalén se lamenta por su duro corazón. Me imagino que su lamento era acompañado de lagrimas, puesto que Jesús era un hombre sensible ante el dolor de los demás y al ver a su pueblo escogido en tal estado, no creo que no hubiese llorado al decir estas palabras.
¿De que manera sigues al Señor?
San Marcos 14: 51-52 “Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó”
La historia bíblica de este pasaje no menciona el nombre propio del joven que seguía a Jesús después de ser arrestado. Pero si sabemos que lo seguía cubierto el cuerpo con una sabana, sinónimo de no querer ser descubierto o de tener temor de que sepan que es un seguidor de El.
Velad y Orad para que no entréis en tentación
San Mateo 26: 41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.
Sin duda Jesús tenia mucha razón al decir que la carne es débil. Muchos de nosotros hemos sido influenciados por nuestra carne para cometer pecado. Cuando vienes a Cristo, El perdona tus pecados y tu espíritu es renovado por el poder del Espíritu Santo, pero tu carne sigue siendo la misma, es decir que los deseos de la carne serán los mismos, pero ahora con una diferencia, y esta es que ahora tenemos al Espíritu Santo de Dios en nuestra vida, quien nos redarguye de pecado.




