Roberto Orellana - Mi nuevo amor
Jesus es ese nuevo y unico amor que puede llenar tu alma. Ese amor que sigue siendo inigualable, incomparable, inmensurable, llena las vidas de gratas bendiciones dia con dia.
El Viento y el Sol
El sol y el viento discutían sobre cuál de dos era más fuerte.
La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder.
Viendo que por el camino avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas desarrollándolas contra él.
-Vas a ver- dijo el viento- como con sólo echarme sobre ese hombre, desgarro sus vestiduras.
Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuanto más esfuerzos hacían, el hombre más oprimía su capa, gruñendo contra el viento, y seguía caminando.
La bailarina
Una joven había tomado clases de ballet durante toda su infancia, y había llegado el momento en que se sentía lista para entregarse a la disciplina que la ayudaría a convertir su afición en profesión.
Deseaba llegar a ser la primera bailarina y quería comprobar si poseía las dotes necesarias, de manera que cuando llegó a su ciudad una gran compañía de ballet, fue a los camerinos luego de una función, y habló con el director.
Gracias Señor!
Para entrar en la presencia de Dios debemos primero darle GRACIAS. Todos tenemos muchisimas cosas que agradecerle a Dios!
Las mujeres no somos histéricas –como dicen algunos-, sino históricas, por cuanto somos perfectamente capaces de hacer remembranza de eventos pasados de hace uno, dos, tres, cinco, diez, y hasta treinta o cuarenta años.
Una memoria tan prodigiosa seria perfecta si recordáramos mas las bendiciones que aquellas cosas que han sido tristes o dolorosas, o que aquellas que no hemos logrado.
Tu puedes salvar vidas
Un día, después de las clases, al caminar Marcos desde la escuela hacia su casa, observó cuando un joven delante de él se tropezó, dejando caer libros, dos abrigos, un bate de pelota, guantes y una pequeña grabadora. Agachándose, Marcos ayudó al joven a recoger los artículos regados. Ya que iban en la misma dirección, también se llevó una parte de la carga.
Al seguir caminando juntos, Marcos supo que el joven se llamaba Guillermo, y que a él le gustaban mucho los juegos de video, pelota e historia, pero que tenía bastante problema con algunas asignaturas. Además, acababa de romper con su novia. Llegados a la casa Guillermo, este invitó a Marcos a entrar.
El hombre propone y Dios…
Lo tenía todo planeado a la perfección. Se casaría con su amada labradora, que por cierto era bastante robusta, y la criatura que tendrían moriría poco después de nacer. Ante eso su mujer no tendría más remedio que meterse a nodriza, y él, porro y haragán que era, se daría la gran vida.
Pero sucedió todo lo contrario: se casó, tuvo gemelos, y su pobre esposa falleció de sobreparto. Ante eso le tocó trabajar más que nunca, hasta la fatiga, para tener con qué alimentar a los gemelos, pues ellos comían como elefantes.
La obediencia de los hijos
La obediencia es un fruto de la vida cristiana. La obediencia como un simple código moral es de poco valor para Dios, pero como fruto espiritual es un olor agradable para gloria de su nombre.
Casi siempre usamos el texto de hoy para “recordarle” a los hijos el deber de obedecer, pero el lector cuidadoso se dará cuenta de que hay verdades maravillosas encerradas en el texto. Por ejemplo: ¿Cómo se hace para que la obediencia sea auténtica? ¿Por qué obedecer? La obediencia, ¿es el resultado de ser o el de hacer?
La Paz perfecta
Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera en una pintura dibujar la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio del rey, el gran día había llegado.
El rey observo y admiró todas las pinturas, pero solo hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas. La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.
Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.
Perseverancia
Hace unos años, a un hombre en sus sesentas le fue ofrecido $200,000 dólares americanos por su motel, restaurante y gasolinera que había construido a través de toda su vida.
Rechazó la oferta porque no quería jubilarse. Dos años después, cuando tenía 65 años de edad, construyeron una autopista que desvió el tráfico de donde estaba su negocio y, como consecuencia, perdió todo.
¿Dónde estás?
A la persona que está leyendo este escrito, la voz del Padre amoroso le dice como dijo a Adán en el jardín del Edén: “¿Dónde estas?” Dios no le está regañando-, asi que no le vuelve la espalda, solamente le está diciendo: ¿Dónde estás? El le ha creado a usted y por lo tanto le ama.
Le ha probado que en verdad le ama, habiendo permitido que su propio Hijo inocente, dejara su trono de gloria para venir a sufrir pobreza, hambre, sed, burlas, para ser escarnecido, reprendido y hasta ser abandonado por sus propios discípulos amados.
Demasiado barato
Un predicador del Evangelio descendió a una mina de carbón a la hora del medio día para hablarles a los mineros acerca de la gracia y la verdad que vienen por medio de Jesucristo. Después de relatarles la sencilla historia del amor de Dios hacia los pecadores perdidos – el destino del hombre y el remedio ofrecido por Dios y una salvación plena y gratis, llego el tiempo de que los obreros volvieran a su trabajo.
El predicador regresó al tiro a tomar el elevador para salir de la mina. Encontrando al mayordomo le pregunto que le parecía el plan de Dios para salvar. El hombre contesto:
— ¡Oh! es demasiado barato; no puedo creer en una religión como esa.—Sin responder a esa observación el ministro preguntó—¿Como puedo salir de aquí?—
Dios cuidará de ti
Conocí la historia de una mujer que tuvo seis hijos. Se llevaban todos del uno al otro solo un año de diferencia. Ella era joven y trabajadora. Su esposo era casi un anciano, pero un buen trabajador, y Dios suplía sus necesidades de alguna manera cada día.
Un día las cosas cambiaron y se produjo una separación matrimonial. El se fue de casa y ella lucho durante un año tratando de mantener a sus hijos. Apareció alguien que le ofreció “un mundo mejor”. Ella lo creyó y abandonó a sus hijos con la excusa de regresar por ellos muy pronto. El mayor tenía diez años; el menor, uno y medio. ¡Cuánta tragedia!







