
Hay padres que se han ganado la rebeldía de sus hijos porque en vez de corregirlos los han ido destruyendo
Una cosa escorregir a nuestros hijos por los errores y faltas que cometen pero otra es destruir su autoestima, sentimientos y moral con palabras hirientes, golpes y castigos imborrables de su memoria. Muchos padres de familia siembran en sus hijos una semilla de amargura, venganza y rebeldía en contra de ellos mismos por la sencilla razón de que no corrigen a sus hijos con mansedumbre, paciencia y amor sino que los destruyen con su forma áspera y cruel de tratarlos.











