Una cosa te falta

Cristianos caminan años atados a malos hábitos; saben mucho de palabra, oran mucho, ayunan, predican y hacen tantas cosas pero, siguen siendo los mismos.

Sansón pudo vencer y dejar muchas cosas atrás pero, hubo una pequeña a la cual no le dio importancia y fue ella la que lo llevo a la destrucción total de su vida, su llamado, su ministerio y todo lo que el tenia y eso fue “la codicia”. Todos hemos podido vencer distintas cosas , pero quizás hayan algunas a las cuales no le hemos prestado atención y si no las destruimos tarde o temprano ellas lo harán con nosotros.

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!Dios te extiende su mano¡

Has tratado por todos los medios de hacer las cosas a tu manera, sin embargo nada ha sido suficiente

Has tratado por todos los medios de hacer las cosas a tu manera, sin embargo nada ha sido suficiente

Hay una cosa que te rehúsas a entender y es que Dios te está extendiendo su mano, por alguna razón o por simple orgullo quieres ignorar que necesitas su ayuda.

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Pelea la buena batalla de la fe

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado” 1Timoteo 6:12 La versión en inglés de éste versículo dice “Hold tightly to the eternal life” que significa aferrarte a la vida eterna, que me hace comprender mejor el significado de pelear la buena batalla de la fe.

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El poder de las palabras

Las palabras son la manifestación de lo que piensa tu corazón, tu las preparas o imprudentemente las sueltas, y cuando es así las consecuencias pueden ser sin proponértelo de gran bendición o de destrucción.

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Amemos de Verdad

amor cristiano

Ni la muerte. Ni las Guerras. Ni la Violencia. Ni la Maldad. Ni el Dinero. Ni la Fama, sobrepasan el Poder del Amor.

El amor no es un sentimiento, el Amor es Dios. Si lo tenemos a El, tendríamos que amarnos, cuidarnos, protegernos, ayudarnos, bendecirnos, perdonarnos, tolerarnos los unos a los otros. Aunque ese fue el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo “Que se amen los unos a los otros” Juan 13:34.

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Dar de corazón

Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir al Rey con su Corona y Capa. Pensó:

– “Le voy a pedir y seguramente me dará bastante”.

Y cuando el Rey pasó cerca, le dijo:

– “Su Majestad, ¿Me podría, por favor, regalar una moneda?”

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