¿Puedes indicarme el camino al cielo?

Durante la guerra estábamos defendiendo la trinchera transversal, cuando estalló una bomba muy cerca de nosotros.

Zumbaron diversos fragmentos sobre nuestras cabezas y de pronto cayó Alberto muy mal herido. Jaimito y otro compañero, saltaron al pozo para auxiliarlo, pero por la magnitud de las heridas, se dieron cuenta que ya no tenía esperanza de vida.

Era imposible conseguir atención médica, así que se limitaron a poner al pobre Alberto en una posición más confortable para que llegara su fin, acostándole sobre unos costales y un saco viejo en el fondo de la trinchera.

En los estertores de su agonía Alberto prorrumpió: “¿Me puedes indicar el camino al cielo?”

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Jesucristo es la luz del mundo

Hacía ocho años que Isabel había quedado ciega, luego de dos años de casada. Había sufrido un enorme cambio en plena juventud y estaba resignada a vivir así.

Una noche caminaba con su esposo por una calle céntrica de su ciudad, cuando ele pronto escucharon una canción que provenía de una iglesia cristiana. La canción decía así: “Oh, presos y ciegos del error, Jesús es la luz del mundo. Ven a la luz. no quieras perder, gozo perfecto al amanecer”.

 

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El toque del Maestro

En cierta ciudad americana se estaba realizando un remate popular en que figuraban una gran variedad de objetos. Entre ellos había un viejo violín que el martillero apenas pensaba que valiese la pena de ofrecer, de tan deteriorado que estaba.

Pero, de todos modos, lo levanto, y, sacudiendo el polvo, anunció con una sonrisa: “aquí tienen Señores su oportunidad, ¿quién iniciará la postura? … ¿Cuánto me ofrecen por el violín?”

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El cacique que perdonó

Maskepetoon fue caudillo de una tribu numerosa de indios de Norte América. Tenía un hijo a quien quería mucho, y le había instruido desde chico en toda la sabiduría de los pieles rojas. Ahora era un joven alto, fuerte y capacitado para realizar cualquier misión que le fuera encomendada.

Por lo tanto, cuando hubo que viajar a un valle distante para traer los caballos, Maskepetoon mandó a su hijo.

Era un camino solitario y peligroso, entre montañas altas y por sendas escarpadas, pero el joven estaba acostumbrado a esa vida, pues había recorrido los cerros cazando con los guerreros jóvenes. Cuando llegó al valle donde siempre pastaban los animales, no los pudo encontrar.

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¿Hasta cuando?

Puede expresar el sentir del pueblo de Dios en tiempos de grandes pruebas. Cuatro veces clama ¿hasta cuando? Apela a Dios y se asombra por que demora en contestar. ¿Me olvidaras para siempre? Tal cosa no seria posible (Isa.49:15,16)

Pero largas aflicciones prueban nuestra paciencia y muchas veces la cansa.
Es una tentación común pensar que las aflicciones son largas y caer en desesperanza.

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El toque que no se oyó

En tiempos de Oliver Cromwell. Estrategista militar y parlamentario inglés de siglo 17, un joven bajo su mando fue condenado a muerte por una falta menor. Su ejecución debía realizarse a la hora de queda del día señalado.

La novia del joven soldado suplicó a los jueces que al menos perdonaran la vida de su amado. pero sus ruegos fueron inútiles y la sentencia permaneció invariable.

Desesperada fue donde el anciano campanero a ver si le convencía a no dar el toque que señalaría la ejecución. Pero nada podía desviarlo de su deber.

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