Una bolsa para agua caliente… y una muñeca

Los chiquillos son usualmente más imaginativos en sus oraciones que los adultos. ¡Con razón que reciban respuestas tan espectaculares! Estamos agradecidos con Henry Bosch por suplirnos con esta historia.

La Dra. Elena Roseveare, misionera en Zaire (conocido anteriormente como el Congo Belga,) contó la siguiente historia.

Una madre en nuestra estación murió después de dar a luz a un bebé prematuro.

 

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Como la oración salvó toda una cosecha

Con frecuencia Dios responde a la oración en formas que jamás hubiésemos soñado en nuestra imaginación. Considera el siguiente incidente tomado de “Our Daily Bread”

“Un ardiente cristiano en el Japón tenía un sembrado de mil árboles y dependía totalmente de ellos para el sustento de su familia. Una mañana se desanimó al descubrir que sus frutas, casi pintonas, estaban siendo arruinadas por un tipo muy peculiar de gusano; una clase desconocida para él.

 

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Nunca llegó a la cumbre

UNA VEZ MAS miró la cumbre de la montaña, la ansiada cumbre que parecía escaparse de sus manos cada ve/ que intentaba alcanzarla.

Era el comienzo del invierno en Alaska con mucha nieve y tuertes vientos, cuando Norman Vaughan, de 88 años, miró por última vez la cumbre de la montaña que lleva su nombre, y decidió emprender el regreso. Era la décima vez que intentaba escalar esta montaña.

Norman Vaughan fue un amante de las nieves y las montañas.

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Rodeado pero no vencido

Sabremos si nuestra actitud está en el carril apropiado cuando seamos como el modesto hombre de negocios cuya tienda de ropa estaba amenazada con desaparecer.

La tienda de una cadena nacional se había instalado allí y había adquirido todas las propiedades de su manzana. Este hombre muy particular se rehusó a vender. «Muy bien, entonces construiremos a su alrededor y lo sacaremos del negocio», le dijeron los competidores.

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Dios y mi camiseta

La lluvia había caído a torrentes, y la carretera estaba lisa. Era además una carretera que ondulaba sobre la cima de una montaña, con hondos barrancos a cada lado. En la profundidad, pasaba un arroyo.

El vehículo de Manuel Antonio, en una de las curvas de esa carretera en España, se deslizó sin control y se despeñó dando vueltas mientras caía a lo profundo del despeñadero. Manuel, herido de gravedad, quedó aprisionado debajo del auto, semisumergido en el arroyuelo. Dos cosas pasaron por su mente: cómo ser rescatado, y cómo no morir de sed.

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Amistad

Un soldado que pudo regresar a casa después de haber peleado en la guerra de Vietnam, le habló a sus padres desde San Francisco: “Mamá, Papá. Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor. Traigo a un amigo que me gustaría que se quedara con nosotros.”

“¡Claro!” Le contestaron, “Nos encantaría conocerlo.”

“Hay algo que deben de saber…” El hijo siguió diciendo… “Él fue herido en la guerra. Pisó en una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna, él no tiene a donde ir, y quiero que él se venga a vivir con nosotros a casa.”

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