El Juez

Un juez iba a liberar a un preso de la cárcel, por lo que hizo pasar a uno por uno a una “entrevista” con él para ver quien merecía ser liberado. Al preguntar al primero por qué estaba allí este dijo:

“Estoy aquí porque me calumniaron y me acusaron injustamente”

Llamó al segundo y este contestó:
“Estoy aquí porque dicen que robé, pero es mentira”

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La diferencia de permanecer

El finado JOHN LENNON, del grupo «BEATLES», comentó en 1966 a la cumbre del conjunto, que eran -más populares que Jesús- “No sé cuál de los dos desaparecerá primero o el rock and-roll o el cristianismo. Jesús era simpático pero sus discípulos eran torpes y ordinarios.”

Es posible que Lennon sea más popular cuando vivía, lo que ocurre a menudo casos, No nos atreveríamos a llamar ni ordinarios a sus fanáticos, pero, si: engañados, Lennon se engañó incalculablemente creyendo la ilusión de la permanencia de los Beatles.

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Mi Sustituto

Cuando yo era niño e iba a la escuela, vi una escena que jamás olvidaré — un hombre amarrado a un carretón, llevado por las calles a la vista de todo el pueblo, y la espalda ensangrentada por los azotes que recibió.

Fue un castigo vergonzoso. ¿Fue por muchas ofensas? No, por una sola ofensa. ¿Acaso alguien de sus conocidos ofreció compartir los azotes con él? No, no había nadie. El que cometió la falta tuvo que sufrir el castigo solo. Era la pena de una ley humana que poco después fue eliminado, siendo aquella la última ocasión que se la aplicó.

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Un adelanto del cielo

Ocurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya) nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa. Quizá arreglando tejados…, pero no teníamos experiencia en construcción.Quizá pintando un colegio… pero no sabíamos de pintura.

Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi.

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Lluvias

Tenía afición a los días de lluvia. Cuando el cielo se encapotaba de gris y las nubes comenzaban a regar el suelo seco con sus gratas gotas, Moisés Shabatai, israelí de veintinueve años de edad, cambiaba de humor. Se sentía renovado, reconfortado.

Lamentablemente, entonces salía a realizar su ocupación favorita: asaltar a mujeres solas en los parques de Tel Aviv. Pero en el último día de lluvia que escogió para sus fechorías, le cayó una lluvia de policías. Nada menos que treinta representantes de la ley le cayeron encima y lo apresaron.

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Jesús Adrián Romero – Esperar en tí

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