Ayudante silencioso
El descubrimiento de la penicilina revolucionó el cuidado de la salud. Antes de los años 40, las infecciones bacterianas eran a menudo fatales. Desde entonces, la penicilina ha salvado incontables vidas matando bacterias dañinas.
Los hombres que reconocieron su potencial y la desarrollaron para su uso generalizado ganaron un Premio Nóbel en 1945. Mucho antes del descubrimiento de la penicilina, había otros ayudantes silenciosos que estaban trabajando y destruyendo bacterias para salvar vidas. Estos ayudantes silenciosos son los leucocitos.

A fin de rescatar su colección de discos, un hombre se deslizó por el piso de su sala que tenía una inclinación de 45 grados.
Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Jacob, después de veinte años de haber provocado el furor de su hermano, no esperaba encontrarlo calmado.
Largo rato atisbó la llegada de la joven. Sabía que todas las noches, a las diez en punto, regresaba del trabajo. Era una joven bella, atractiva, verdadera flor de Málaga, España. Tal como él lo esperaba, la joven llegó. Tan pronto como ella abrió la puerta y entró, él se abalanzó sobre ella.
El rey David miró cuidadosamente al mundo y quedó atribulado. No necesitó de Internet para pintar un cuadro sombrío de la sociedad, ni de periódico alguno que le recordara el crimen y el sufrimiento. Incluso vio la maldad sin ningún programa de noticias por cable que le diera todas las malas noticias.
Unos padres acababan de enterrar a su querido hijo. Dolorosamente daban vuelta a la página. Todo hablaba de muerte en ese cementerio: las tumbas alineadas hasta perderse de vista, coronas marchitas aquí y allá, inscripciones grabadas en las lápidas… ¡Pero no; la muerte fue vencida! Sí, la mañana del tercer día Jesús salió vencedor de la tumba.
Habían pasado 10 años desde que Dios había llamado a Abraham y le había prometido hacer de él una gran nación. Pero lejos de verel cumplimiento de la promesa. Abraham y Sara seguían sin descendencia.
Mi hijo de tres años quería poner la mesa para las visitas. Con buena voluntad agarró una cuchara de porcelana china. –¡Ten cuidado, es muy frágil!, apenas tuve tiempo de decirle. Pero el niño tropezó, la cuchara escapó de su mano y se rompió en mil pedazos.




