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Un devocional cada dia

La mujer es un misterio insondable: interioridad rica y oculta, complicada y maravillosa.

Un misterio de grandeza por su capacidad de don, entrega, anhelo de perfección, aprecio y conservación de la vida.
Tu dignidad

Digno es lo que tiene valor en sí mismo y por sí mismo. La persona por el simple hecho de ser persona es un ente amable, es decir, a una persona se le respeta, se le aprecia, se le ama, en cuanto es persona; solo por ser persona. Así, tu mujer, por ser persona posees una dignidad única que ha de ser respetada siempre.

¿Cómo eres mujer?

La mujer tiene la misma dignidad del hombre, más tiene características específicas que hacen de la mujer, mujer. Citemos algunos de estas:

En lo general afirma que la mujer es bondadosa, perseverante, con deseos de ser sostenida y acompañada, con deseos de seguridad y de evitar riesgos, su máximo es amar y sentirse amada…

En lo físico, que la mujer está hecha para conservar la vida, recogerla, hacerla germinar, florecerla, perfeccionarla, posees instinto maternal y cuidado directo de los hijos, mayor sensibilidad a estímulos afectivos, voz de timbre agudo, complexión fina…

En el ámbito sensitivo, menciona que la mujer es afectuosa con deseo de ser cortejada, capta lo particular, los detalles, lo pequeño, lo próximo…

En el ámbito cognoscitivo, sostiene que en la mujer predomina la captación por los sentidos, la intuición, tiende a lo subjetivo y personal, fija su atención en lo concreto, su pensamiento es profundo, vive de experiencias…

En el ámbito de la voluntad, comenta que la mujer es movida por la compasión y la misericordia, se le convence llegándole al corazón, vive por algo, se enfrenta con gran resistencia al sufrimiento…

En el ámbito religioso, la mujer trata de sentir más a Dios, ora con el corazón, es piadosa…

En el aspecto moral, es suave, tierna, apegada a sus principios, atenta, dócil, compasiva….

Estos son solo algunos ejemplos de ciertas características que, predominan en la mujer por ser mujer, habrá que cultivarlas y hacerlas florecer ya que se encuentran en lo más íntimo de la belleza de aquella criatura capaz de dar la vida.

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente
a la de las piedras preciosas.