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Un devocional cada dia

Un joven que se graduaba de una universidad en la costa este, empezó a sentir una carga para testificarle a uno de sus amigos inconversos. Sin embargo no lo hizo antes de graduación, así que se fueron cada cual por su camino, ambos como oficiales de la Fuerza Aérea; pero en diferentes partes del país.

El creyente jamás perdió su preocupación por el otro hombre, así que simplemente continuó orando que Dios llevara el Evangelio a su amigo Tomás. Seis años más tarde, el creyente se encontraba estacionado en Turquía en una misión especial. Un día miró desde el puesto de chequeo de un almacén en la base y ¡vio a su amigo Tomás! Así que se reunieron fuera del almacén.

Tomás se encontraba en una misión especial que lo había traído a Turquía por tres días aunque su base de estacionamiento se encontraba literalmente a miles de kilómetros en Norte América.

Ambos disfrutaron una buena parte del día charlando, y así fue como salió la historia de que Tomás se encontraba muy solo, su matrimonio estaba casi roto, y él estaba en la búsqueda de felicidad. Luego le dijo a su amigo cristiano, «Parece que tú estás muy calmo y feliz, tal como a mí me gustaría estar.» Esas palabras dirigieron al testimonio del amigo y a la presentación del Evangelio.

Tomás aceptó al Señor Jesús. Dos días más tarde departió de Turquía un hombre salvo. ¿Quién organizó esa misión especial: La Fuerza Aérea o Dios?