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Un devocional cada dia

A nadie le gusta que algo se le rompa o descomponga, ya sea un artículo grande o pequeño, un juguete o un automóvil.
Hace dos años, una de las patitas de mis lentes se rompió. Me quedé sin lentes y no pude ver bien por varios días. No podía manejar y me dolía la cabeza cuando leía. Cuando llevé mis lentes a reparar, el técnico de la óptica no sólo reparó la patita, sino que usó una pieza más resistente. Gracias a la reparación, mis lentes quedaron mejor que nuevos.


Muchas cosas dejan de funcionar y necesitan ser reparadas. A veces, las iglesias, las comunidades, los matrimonios y las amistades se quebrantan. El pecado destruye las relaciones. Por fortuna, Dios tiene un remedio para el pecado: el perdón.
Cuando Dios perdona el pecado, nos restaura y nos deja mejor que nunca. ¿Cómo? Dios nos enseña a través de la experiencia y nos ayuda a corregir nuestros errores. Cuando confiamos en que Dios nos restaura, la tristeza que sentimos cuando las cosas no funcionan, desaparece. Cuando Dios nos restaura, nos volvemos más sabios, más fuertes y más amorosos.
ORACIÓN: Dios misericordioso, restaúranos cuando fallamos, sánanos cuando estamos quebrantados, concédenos nuevas fuerzas. Amén.