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Un devocional cada dia

Ella llegó cuando me deleité en la obra de Dios

Deléitate asimismo en Jehová, y El te concederá las peticiones de tu corazón Salmos 37:4 Yo cómo muchos cristianos anduve en busca de mi compañera, aquella con la que me complementaría en la obra del Señor. Más sin embargo, entre más le buscaba, menos la encontraba; entre más le recordaba a mi Señor que la pusiera en mi camino, más era la desesperación… hasta que comprendí que no había que buscarle, sino solo esperarle.

Ella ya existía, Ella había sido creada para mí, Dios ya lo había dicho. Incluso me permitió en varias ocasiones palparle en sueños, solo habría que esperarle.

Cuando me decidí a esperarle a ella y comenzar a servirle al Señor en lo que Él quería, ella entró a mi vida en la forma de mi amiga, y desde el primer momento ella fue mi ayuda idónea. Al principio de este ministerio de devocionales, Dios la puso a ella cómo ayuda.  Recuerdo la alegría que sentía cuando me ayudaba a corregir la ortografía de mis escritos, y cómo nos gozábamos por tener una amistad con alguien que hablara nuestro mismo idioma: Jesucristo, nuestra más grande pasión.

Cuando me metí de lleno en la voluntad de Dios para mi vida, Él comenzó a actuar. Cuando comencé a cuidar los intereses de mi Dios, Él hizo de mis intereses lo suyo.

Te puedo decir que en verdad Dios concedió las peticiones de mi corazón, he encontrado a mi princesa…y es mucho más de lo que yo anhelaba.  Cuando juntos empezamos a disfrutar los asuntos del Señor, Él se encargó de despertarnos. Él se encargó de despertar en mí  el deseo de honrarle, amarle y protegerle..y en ella un amor que es mi tesoro.
Desde el principió ambos pudimos ver gran afinidad espiritual, orábamos constantemente el uno por el otro, intercedíamos, podíamos platicar horas sin parar y sentíamos gran admiración el uno por el otro. Y un día, Dios se encargó del resto, nos permitió despertar del sueño y ver por fin a esa anhelada pareja.

Día a día nos enamoramos más, día a día descubrimos un detalle más por el cual nos gusta estar juntos….. nos amamos de una manera que ninguno había experimentado.  Es un amor diferente, es un amor sincero, es un amor que  arde, es un amor que solo desea honrarnos, es un amor que está dirigido por el espíritu; es un amor que fue concebido al buscar el sueño de Dios.

Querido hermano/hermana, sí aún nos has conocido a aquella/aquel que fue creada/creado para ti, has de los negocios del Señor lo tuyo, deléitate en su obra y Él se encargará de conceder las peticiones de tu corazón. Ese anhelo que hay en ti por compartir tu vida con esa pareja que siempre soñaste, no es una invención tuya.

Metete de lleno en la obra del Señor, deja de preocuparte del asunto….y Dios se encargará de ponerle en tu camino. No hace falta recordarle a Dios constantemente cómo quieres que  sea tu pareja, pues dalo por seguro que él mejorará por mucho los deseos de tu corazón.

Deléitate en la obra del Señor, prepárate para esa anhelada pareja y cuando menos lo espereces, se estarán gozando juntos en la obra del Señor.

Richy Esparza