Alientodiario.com

Un devocional cada dia

Cuando me vaya al descanso, no quiero que lloren,
quédense tranquilos, no piensen en nada,
vivan los recuerdos que reconfortan el alma. Cuando yo me duerma, comprendan mi sueño,
por algo me duermo, por algo me he ido,
Necesito el descanso, fue ardua mi tarea.

Si sienten mi ausencia, no digan nada,
con pasos tranquilos búsquenme en mi casa,
en mis escritos, que tal vez apurada
en la computadora he hecho.

Tomen mis ropas, mis camisas, mis sacos,
usen todo y repartan a los pobres todo lo demás,
lo que Dios me dio para que cuidara.

Les dejo mi cama, mis almohadas y almohadones.
Y si hace frío, tomen mis bufandas.
Vayan a la cocina, coman de mis frutas
y beban en mi nombre el agua o el jugo que dejé en la mesa.

Escuchen la música, la que más me gustaba,
el número cuatro del C.D. Mileniun.
Usen mis perfumes que están en el ropero,
Cuiden de mi perro que quedará muy solo,
No olviden su alimento, su agua y cariño,
Y si pueden, rieguen mi plantita, la que está en el frente.

No se pongan tristes, no me tengan lástima,
Recuérdenme viva, recorriendo calles,
Ayudando al pobre, al ciego, al desnudo,
Dando la Palabra, regalando canciones.

Lean poesías, escuchen mucha música,
y dejen que el viento juegue con sus pelos,
besen a los niños, disfruten su inocencia,
y no dejen de escuchar el canto vivo de los pájaros,
que Dios se manifiesta en todo lugar.

Si me extrañan, no se hagan problemas,
Yo estoy descansando, solo eso, duermo,
Porque estoy cansada.

Y si me extrañan mucho,
búsquenme en la mirada pura de los niños,
en el C.D. que les regalé, allí estaré siempre
para consolarlos, pero no me lloren.

No pronuncien nunca la palabra muerte,
yo no estoy muerta, solo descansando.

Cuando yo me duerma, no me lleven flores,
no es bueno ir con frecuencia
a lúgubres lugares, después de todo,
el mundo sigue andando,
yo les agradezco las buenas intenciones,
más antes es mejor que esas flores
las lleven a alguien que esté triste y solo.

El fuego encendido por amor al mundo
no se apaga fácil por el simple hecho
de que yo ya no esté más.

Los hechos vividos no se mueren nunca,
se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,
y el sueño infinito es solo una excusa,
para incrédulos, necios, que creen con soberbia
su muerte eternal.

Cuando yo me vaya extiendan sus manos
buscando al Bendito, Jesús Nazareno,
les dará el consuelo, aliento y paz.
Sellen un pacto, solo con El,
el único y verdadero camino a la libertad.

Recuerden siempre, que aunque no lo vean,
siempre estará.
Entonces sí que un día; sonriente y alegre
sabrán que El mismo, me levantará,
para estar junto a ustedes por la eternidad.

Hilda Díaz