
Acabas de enterarte de una mala noticia, hay un sentir dentro de ti muy feo, algo que no logra dar la tranquilidad deseada, no quieres que nadie te hable porque tu mente no tiene espacio para pensar en otra cosa que no sea esa difícil situación que ha venido a tu vida.
Quieres llorar, salir corriendo, irte a algún lugar lejano para tratar de olvidarte de eso, pero aun cuando quisieras ir al otro lado del mundo no puedes negar que esa situación estará ahí.









Hebreos 10: 39 “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”
Isaías 43: 4, 5 “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré”
Proverbios 4:26 “Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos” . El comienzo de la vida cristiana es una experiencia única, todos cuando iniciamos este peregrinaje hacia la vida eterna sentimos que es la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida y más allá de eso sentimos un gozo indescriptible y una animo de querer hacer miles de cosas.
¿Se ha preguntado adónde van a parar los restos de los aviones que un día surcaron los aires del mundo y llegan a cumplir su ciclo de vida? Debe ser un lugar muy triste. Grande.






