“Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.” 1 Corintios 12:14 Cuentan que en una carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El MARTILLO ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? hacía demasiado ruido Y, además se pasaba todo al tiempo golpeando.


“…porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” Isaías 41:13b La sensación de temor no es algo nuevo, ya que ha existido por siempre.
El guardia de turno tomó la bandeja con el almuerzo. Era, por cierto, un buen almuerzo argentino: sopa, bife, pan francés, ensalada y fruta. Con la bandeja en las manos, caminó a lo largo del pasillo de celdas. La comida era para el sargento Alberto Caeta, de cuarenta años de edad, que a pesar de ser policía, estaba detenido.
Salmos 19: 14 “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” No hay nada más hermoso que escuchar el vocabulario de un verdadero hijo de Dios, ya que las palabras de su boca son de mucha bendición.
Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá dentro le decía: “ Entra y toma todo lo que desees , pero no te olvides de lo principal. Recuerda algo: Después que salgas, la puerta se cerrará para siempre.



