A veces la vida nos abruma. Las violentas olas del desengaño, las deudas sin fin, las enfermedades que nos debilitan o los problemas con otras personas pueden ocasionar desesperanza, depresión y desesperación. También les sucedió a los discípulos de Jesús. Y también me ha pasado a mí.
Tres afirmaciones del Señor nos ofrecen consuelo, seguridad y esperanza de que Jesús es suficiente. La primera la encontramos en Mateo 4, y se repite tres veces: «Está escrito» (vv.4,7,10).


“¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él”. Marcos 6:3
Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude. Salmos 22:9-11
Nosotros no somos estoicos, que soportamos todo con resignación. Yo no he pretendido creer en esa doctrina filosófica. En ningún momento. Se debe luchar por el bienestar y la felicidad. Esa debe ser una lucha sin cuartel y nunca rendirse.
Salmo 23:2 “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.” Nuestra vida diaria actual parece estar muy inmersa en muchas ocupaciones, las cuales nos hacen estar cada vez mas cansados y alejarnos de lo que realmente Dios quiere.
Mateo 14: 28-32 “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento”.
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8). “No es el barco en el agua pero es el agua en el barco que lo ahonda. De la misma forma, no es el Cristiano en el mundo pero el mundo en el cristiano que constituye el peligro.
Salmos 55: 22 “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”. Dios sabe muy bien que últimamente te has sentido cargado, parece como que el río se esta saliendo de su cause y te sientes en aprietos. Y es normal que en momentos como esos sientas una carga tan fuerte que pareciera que es muy difícil de sobrellevar, pero, ojo, no es imposible.

