
Romanos 12: 3 “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.
Personalmente no me gustan las comparaciones, por ejemplo:
• El padre que compara a su hijo menor con el mayor.
• El novio que compara a la novia con su novia anterior.
• El amigo que compara a su mejor amigo con su ex mejor amigo.
• El líder que compara a una oveja débil en la fe, con una oveja madura.
• Las comparaciones que nosotros mismos nos hacemos con otros que consideramos “mejores” que nosotros.




El domingo pasado al tomar mi Biblia para mi tiempo diario con Dios, Él llamó mi atención sobre un pasaje que durante el año pasado había meditado en mi tiempo devocional.
El enojo es una emoción común que surge cuando uno enfrenta amenazas, insultos o injusticias. Dios mismo siente enojo, y nos ha dado esta misma capacidad.
Al inscribirme en una popular red social de Internet quedé horrorizada cuando se me recibió con las palabras: «No tienes amigos». Aunque sabía que eso no era cierto, aun así me sentí triste por un momento.
1 Corintios 10: 13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
2 Corintios 13:11 “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros”
Proverbios 23:26 “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos”. Debido a que mi mayor tiempo en el servicio a Dios lo he dedicado al Ministerio Juvenil, he sido testigo de casos fuera de lo común entre los jóvenes y otros muy comunes. Pero hace un tiempo un joven se acerco a mi y me dijo: “Me gustan dos y siento que estoy enamorado de las dos, pero no puedo decidirme, ¿Qué hago?”
2 Samuel 11: 1-4 “Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa”.
Gálatas 5: 16, 17 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”
El tipo de hombre y el tipo de mujer que Dios espera que busquemos para compartir nuestra vida se encuentra descrito en la Biblia. La mujer que Dios quiere para sus hijos (Proverbios 31) El pasaje muestra una serie de consejos de una madre preocupada por un hijo, donde expresa claramente el tipo de mujer que espera que su hijo elija como compañera.






