Un hombre tuvo una visión en que le parecía que él estaba de pie en medio de una asamblea de espíritus inmundos. Sobre el trono estaba sentado el soberano de ellos. Satanás, con el cetro de maldad en su mano Llamando a sus subditos. Satanás clamó: “¿Quién irá a la tierra para asegurar que los hombres pierdan sus almas.?”
Une de los espíritus convocados dijo: — Yo iré
-Y, ¿cómo lo lograrás? — preguntó el monarca inflexible.
-Les convenceré de que no existe el cielo. – respondió.
Pero Satanás contestó: — No, eso no servirá. Nunca podrías imponer esa creencia en la mayoría de la humanidad. Esa convicción de una mejor vida venidera está demasiada arraigada en el corazón de los hombres.


Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir al Rey con su Corona y Capa. Pensó:





Estoy ahora en el cielo, sentada en el regazo de Cristo. El me ama y llora conmigo porque me han destrozado el corazón. ¡Quería ser yo tu niña! Todavía no comprendo lo que ha pasado.
Una chica y un chico andaban paseando en una motocicleta
Todo pasó una mañana muy temprano cuando me estaba preparando para ir a un campamento, ya que nos habían invitado a dirigir la alabanza. Estaba tan apurado que no me percaté de que mi hija Zuri de 3 años de edad se había despertado y me veía detenidamente y a la vez con curiosidad.
Un hombre castigó su pequeña niña de 3 años






