
Lo que siembras, eso mismo cosecharás
Hay una práctica que me gusta aplicar, se llama empatía. Y el aplicarla me permite acercarme más al carácter del Señor. Me gusta ponerme en los zapatos de mis hermanos y el hacerlo hace que crezca el amor de Cristo en mí. Admito que en ocasiones el tener esta empatía, afecta mi relación con mi yo, y en otras muchas ocasiones afecta también mi comodidad. Pero, he comprendido que lo que siembras, eso mismo cosecharás.


“Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sión cantando y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas. Tendrán gozo y alegría, y huirán el dolor y el gemido.” Isaias 51:11
La gente decía que no podía hacerse: construir un ferrocarril sobre el nivel del mar desde la costa del Océano Pacífico hasta la Cordillera de los Andes, el segundo sistema montañoso más alto del mundo después de los Himalaya.
Cuando Dave y Joy Mueller sintieron que Dios los instaba a mudarse a Sudán como misioneros, todo lo que sabían es que iban a ayudar a construir un hospital en ese país arrasado por la guerra. ¿Cómo podían saber que habría cabras en su futuro?
Parece que hay dos clases de personas en este mundo: los que tienen una perspectiva eterna y los que están preocupados con el presente.
Un día en una visita al capitán del barco, sonó una alarma estridente, seguida por extraños ruidos como de algo que rechinaba y chocaba ruidosamente debajo del puente.
El 24 de marzo de 2007 a Isidre Esteve le cambió la vida para siempre. Durante una competencia en España perdió el control de su moto y al caer ser rompió dos vértebras, quedando inválido de la cintura para abajo.
Preparando una cena especial, una mujer se detuvo en una pequeña carnicería para comprar carne.
“La enseñanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.” Proverbios 13:14 (NVI)
No tengo dinero para prestarte! Fue la declaración de una joven mujer ante el quiebre del negocio de su madre… Con tres vehículos y una hermosa casa propia, campo, bienes… y después de haber sido alimentada, cuidada y educada por sus progenitores su osada respuesta fue: NO TENGO!
En el transcurrir del tiempo, hay días que nos parecen más difíciles y complicados que otros, en ocasiones vivimos problemas que parecieran no tener solución.
“Dice el necio en su corazón: No hay Dios …” Salmos 14:1 Un hombre fue a una barbería a cortarse el pelo y recortarse la barba. Como es costumbre en estos casos, entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de muchas cosas y tocaron varios temas. De pronto tocaron el tema de Dios. El barbero dijo:






