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Lee la Biblia:

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  • Hemos comenzado un nuevo año como un reto grande pero también como un regalo de bendición de Dios. Hoy, quizás te preguntas como puedes vivir de tal manera que al terminar este año puedas tener grandes alegrías y satisfacciones. He aquí 10 pasos que necesitas dar con firmeza si quieres finalizar este año con grandes satisfacciones:

    Estos son mismos 10 pasos que Dios le pidió a Josué que diera cuando iba a poseer la tierra prometida. Un nuevo año es una tierra prometia.

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  • Un joven que estaba confundido sobre su futuro y en un dilema sobre qué dirección tomaría su vida, se sentó en un parque a mirar las ardillas corretear entre los árboles. De momento, una ardilla brincó de un árbol alto hacia el otro.

    Parecía estar dirigiéndose hacia una rama muy lejana para lograr que su salto pareciera suicida. Tal y como el joven imaginaba, la ardilla no logró su meta pero aterrizó, salva y despreocupada, en una rama varios pies más abajo. Luego subió hasta su meta y todo salió bien.

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  • Altas cumbres de los Andes venezolanos. El camino baja y sube como grisácea serpiente de cemento. Hay curvas, y hay descensos, y hay abismos que se abren a ambos lados del camino, ora a la izquierda, ora a la derecha. Los paisajes son de ensueño, y el tiempo, bueno y plácido.

    Un autobús del liceo militar «Jáuregui» corría a excesiva velocidad. Iba cargado de jóvenes estudiantes. Al aproximarse a un puente entre las localidades de La Grita y La Fría, estado de Táchira, el chofer intentó aplicar los frenos. Pero los frenos no respondieron. El autobús falló la entrada al puente y cayó al abismo.

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  • “El Espíritu de Jehová el Señor esta sobre mí…”. Isaías 61:1

    Un joven cristiano amigo mío compró un celular recientemente, al contarme de ese hecho le pregunte si se le podían enviar mensajes de texto, a lo cual respondió que si, entonces anote su número y le dije que esperara entonces que le llegaran mis mensajes a su celular.

    Cuando estuve en mi computador, abrí la pagina donde se deben escribir los mensajes de texto y con la inspiración del Santo Espíritu, hice uno muy especial, en la noche cuando vine a revisar mi correo, encontré un mail de este joven donde me decía que al recibir mi mensaje había dado gritos de alegría, que se sentía feliz por ese mensaje tan especial que le llegó en el momento oportuno, que me agradecía mucho.

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  • En la celda en el extremo del pasillo oscuro apenas caben un camastro, un escritorio y una silla plegadiza.

    Este es el hogar de la hermana Antonia Brenner, una monja estadounidense que creció en Beverly Hills, pero abandonó una vida de lujos para vivir en una lúgubre prisión mexicana.

    Sus nuevos vecinos no son astros de Hollywood sino asesinos, narcotraficantes y contrabandistas de inmigrantes. Todos la llaman el “ángel de la cárcel”.

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  • Una tarde un abogado iba en su limusina cuando vio dos hombres al costado de la ruta comiendo pasto. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar. Le preguntó a uno:

    -¿Por qué están comiendo pasto?
    -No tenemos dinero para comida, dijo el pobre hombre. Tenemos que comer pasto.
    -Bueno, entonces Uds. vengan a mi casa y yo los alimentaré dijo el abogado.
    -Pero Sr. tengo esposa y dos chicos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
    -Que vengan también, dijo el abogado. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:

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  • Ella era una osa, una enorme osa gris, del Parque Nacional de Montana, Estados Unidos. Cuando se ponía de pie, medía fácilmente dos metros y medio.

    Él era Dean Lengkeek, un hombre de sesenta y cuatro años de edad que, acompañado de su esposa, tomaba un paseo por ese parque. El paseo era por un sector del bosque de pinos en la ladera de la montaña.

    Cuando Dean y su esposa Lorraine estaban extasiados contemplando la creación de Dios, la osa atacó. Agarró al hombre con sus dientes y lo zamarreó como un trapo viejo. Dean y Lorraine hicieron lo que para ellos era normal: clamaron a Dios.

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  • Ella era una osa, una enorme osa gris, del Parque Nacional de Montana, Estados Unidos. Cuando se ponía de pie, medía fácilmente dos metros y medio.

    Él era Dean Lengkeek, un hombre de sesenta y cuatro años de edad que, acompañado de su esposa, tomaba un paseo por ese parque. El paseo era por un sector del bosque de pinos en la ladera de la montaña.

    Cuando Dean y su esposa Lorraine estaban extasiados contemplando la creación de Dios, la osa atacó. Agarró al hombre con sus dientes y lo zamarreó como un trapo viejo. Dean y Lorraine hicieron lo que para ellos era normal: clamaron a Dios.

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  • Un granjero chino lleva 16 años excavando a martillo y cincel una montaña guiado por un sueño que le desveló la existencia de un tesoro en las entrañas de la provincia de Yunnan (suroeste), informó hoy el periódico China Daily.

    El rotativo cuenta que Ma Qingrong, de 62 años y natural del condado de Dayao, soñó en 1990 el hallazgo de una gran fortuna escondida en la montaña de Maanshan, a escasamente 20 kilómetros de su aldea.

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  • No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y él dijo muchas cosas crueles, que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

    ¡Recibí flores hoy!

    No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

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  • Eran cerca de las once de la noche.
    Hacía algunos minutos había dejado a mi novia en su casa. El alto me tocó en el semáforo de Plásticos Róbelo.
    Una persona caminó hacia el vehículo e inmediatamente puse el seguro. Era un joven con el rostro sucio que blandía en su mano derecha un trapo pretendiendo limpiar el parabrisa… Dije que no sin mucho entusiasmo. El insistió y mi paciencia se agotó, sentí que la sangre se me subía a la cabeza y baje el vidrio de mi ventana y encaré al joven casi gritándole: ¡Ya te dije que no!.

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