
Debemos trabajar como si Dios fuera nuestro jefe. Esto significa hacer las tareas con alegría, con una actitud de servidores...
Uno de los mayores obstáculos para la efectividad del evangelio, es la manera como actúan los cristianos en la iglesia, y cómo lo hacen en otros lugares. La manera como vivimos para Dios debe inundar todas las áreas de nuestra vida. El lugar de trabajo no es una excepción.











