Archive for mayo, 2010



Recordar la prioridad de Dios

Para el creyente, la esencia de la vida es andar en confiada obediencia a Cristo.

A veces, las personas dicen: “Hice a Jesús una parte de mi vida”. Pero esta afirmación revela que no entienden el asunto. La verdad es que Jesús no puede ser simplemente una parte de la vida; cuando somos salvos, Jesús se convierte en nuestra vida; todo gira en torno a Él, porque Él es el enfoque central.

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Anorexia universal

No es tan famoso como el diario de Ana Frank, pero es igual de dramático. El penúltimo apunte lleva fecha de mayo 1989, y dice: «Me siento como un zombi. No puedo hablar claro. Mi cuerpo no da más.» La última anotación lleva fecha de febrero 1990, y dice: «Estoy asustada. No puedo detener mi modo de vida. Mi anorexia me está matando. Todo lo que puedo hacer es gritar: “¡Sálvenme! ¡sálvenme!”»

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Decidete…

Voy o no voy , lo hago o no lo hago , lo sigo o no lo sigo ; estar entre dos pensamientos es cosa difícil, sin embargo es algo que a todos nos ha pasado , en donde no sabemos si tomar aquella dirección o seguir esta otra ; pero peor aun cuando se trata de si seguir a Dios o no , de si deleitarse por un rato en el pecado , malicia , lujuria , concupiscencia o negarse por completo y agradar a Dios en tiempo y fuera de tiempo , cuando hay gente delante de ti y cuando no lo hay.

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Cuando el techo se nos viene encima

El grupo de niños jugaba muy alegre. David Bertolotto, instructor de natación que tenía diecisiete años de edad, estaba dando la clase a catorce estudiantes que tenían entre cuatro y seis años de edad. Era una piscina cubierta de una Asociación de Jóvenes en Roxbury, Massachussets, Estados Unidos.

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Hogar, amargo hogar

El apartamento era pequeño. Constaba de dos cuartos, un baño, un comedor y una cocina. La cuota mensual del arriendo era baja, pues estaba ubicado en una zona popular de Nueva York. Aunque pequeño y humilde, eso no impidió que en él se colocara el tradicional cartelito que se pone en tantas casas y que dice: «Hogar, dulce hogar».

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Toda una vida por delante

Se llamaba Pastor Pérez Gutiérrez. Tenía quince años de edad y vivía en Managua, Nicaragua. Un día recibió un fuerte regaño de su madre. El muchacho se sintió sumamente deprimido. Negros pensamientos invadieron su mente, y lo envolvió una mezcla de resentimiento y despecho junto con la sensación de no valer nada.

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