El viejo avión DC-8 se acercaba al aeropuerto de Yakarta, Indonesia. El tiempo estaba algo tormentoso, pero no ofrecía peligro. El piloto hizo bajar las ruedas y puso los alerones. Por delante había una densa nube plomiza, pero no tenía mayor importancia. Sin embargo, no bien el avión entró en esa nube, los motores se apagaron.
El piloto, sorprendido, tuvo que hacer aterrizar el avión en plena selva. Los espesos árboles aminoraron el impacto. El avión, tras unos cuantos saltos, finalmente se detuvo. Los 142 pasajeros y la tripulación salieron golpeados pero vivos.
¿Qué había pasado? La densa nube gris que paró los motores eran miles de millones de mosquitos. Éstos habían taponado las turbinas, de modo que el avión había quedado sin fuerza motriz. Un solo mosquito o, incluso, algunos pocos, podrían ser molestos, pero se pueden matar de un manotazo. En cambio, millones de mosquitos formando una densa nube negra resultó ser devastador.
Así son los problemas de la vida. Cuando es uno solo, no provoca mayor preocupación. Pero cuando éstos se acumulan en la vida y nos hallamos ofuscados bajo el peso de ellos, se vuelven una carga onerosa.
Hay tres clases de problemas: los que nosotros mismos nos causamos con nuestro comportamiento, los que otros nos causan por la razón que sea, y los que existen solamente en nuestra imaginación. Y sean cuales sean, y vengan de donde vengan, cuando se amontonan uno sobre otro en pesada y densa nube, nos ofuscamos y no hallamos qué hacer. ¿Cuál será la solución?
Comencemos pidiéndole a Dios calma en sincera oración. Es difícil pensar cuando ruge la tormenta. Luego sentémonos a una mesa o escritorio, y con lápiz y papel en la mano, comencemos a escribir. Anotemos con detalles cada uno de los problemas. Lo primero que notaremos es lo difícil que es pasar al papel el problema. Es porque, en gran parte, el problema es una reacción emocional y no algo, en sí, específico. En cuanto nos damos cuenta de eso, el problema empieza a disiparse.
Cuando terminemos de elaborar la lista, llevemos cada problema a Dios en oración, comenzando con el más leve. El apóstol Pedro dice: «Depositen en él [Cristo] toda ansiedad, porque él cuida de ustedes» (1 Pedro 5:7). Cuando con calma invocamos la ayuda divina, las soluciones comienzan a aparecer. Lo que antes era una confusión tormentosa se convierte en un remanso de paz, todo por acción de Cristo. Él está esperando que clamemos a Él para darnos esa paz.
Hermano Pablo.







Confiad en Dios , eso queda confiad en El y orar porque se resuelvan.
que esten muy bien, un abrazo.
Au revoir.
En estos tiempos siempre hay problemas que nos agotan, pero debemos tener fe en todo tiene un final.
Oremos de corazon y con fe a Dios para que mañana veamos y vivamos un dia mejor.
Bendiciones
Dios es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, debemos depositar nuestra confianza en El.
En Dios tenemos la salida para todos los problemas, El no nosdara mas de lo que nosotros podemos resistir
tener confianza y dejar el problema a sus pies orando en todo tiempo
Dios bendiga a todos este devocional nos hace reflexionar que todo lo podemos en CRISTO que nos fortalece, tenemos un juez, un medico, un amigo, un padre, un maestro, tenemos todo en un solo DIOS gracias PADRE por el privilegio que tenemos cada uno de nosotros de contar contigo…
Dios siga bendiciendo a las personas que hacen este devocional
por k ha sido de bendicion
dios bendiga alos devocionales que es una bendicion para mi vida….!Muchas Bendiciones.
ES UNA GRAN VERDAD, ESTABA HASTA HOY EN LA MAÑANA CON MUCHOS PROBLEMAS DE LAS 3 CLASES Y ME PUSE A HORAR A DIOS DE CORAZON Y AHORA ESTOY FELIZ.
DIOS LOS BENDIGA ,