El Gozo del Señor

“. . . no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” Nehemías 8:10
“¡Tengo todo lo que necesito para estar gozoso!” dijo Robert Redd Sus manos están retorcidas y sus pies inutilizados. No se puede bañar solo. No se puede alimentar. No puede cepillarse los dientes, ni peinarse, ni ponerse la ropa interior. Sus camisas se abrochan con tiras de ‘Velcro’. Su hablar es arrastrado como un audiocasete gastado.

Robert tiene parálisis cerebral.
La enfermedad le impide conducir automóvil, andar en bicicleta y salir a caminar. Pero no le impidió graduarse de la secundaria ni asistir a la Universidad Cristiana Abilene, de la cual se graduó como profesor de latín. Su parálisis cerebral no le impidió enseñar en una escuela secundaria de San Luis, Missouri, ni aventurarse a realizar cinco viajes misioneros al extranjero.
La enfermedad de Robert no le impidió ser misionero en Portugal. Se mudó a Lisboa, solo, en el 1972. Allí alquiló una habitación de hotel y empezó a estudiar portugués. Encontró un dueño de restaurante que le daba de comer después de la hora más atareada y un tutor que le enseñaba el idioma. Después se ubicaba diariamente en un parque, donde distribuía folletos acerca de Cristo. A los seis años había llevado a setenta a entregarse al Señor, una de las cuales llegó a ser su esposa, Rosa.
Hace poco, Robert fue invitado a dar una conferencia. Varios hombres tuvieron que llevarlo a la plataforma en su silla de rueda. Robert colocó una Biblia en su falda, con sus dedos rígidos forzaban las páginas a abrirse. Las personas que estaban en el público secaban sus lágrimas de admiración. Robert pudo pedir simpatía o compasión, pero hizo lo contrario. Levantó su mano retorcida al aire y alabó al Señor diciendo: “Tengo todo lo que necesito para estar gozoso, tengo al Señor.”

Sus camisas son sostenidas por ‘Velcro’, pero su vida es sostenida por gozo.
¿Qué sostiene nuestras vidas?
¡Sea el gozo del Señor nuestro sosten y fortaleza!

¡Dios les bendiga!
Amén

Extraido del Libro “Aplauso del Cielo”
Autor: Max Lucad

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