Robar su propio Banco




Devocional cristianoIba a ser el asalto perfecto, un asalto que no podría fallar, que no dejaría ninguna pista, y que produciría al asaltante una cuantiosa suma. El disfraz del asaltante, también, era perfecto: anteojos negros, peluca de color diferente, y nariz arreglada por un experto en maquillajes de teatro.

Así disfrazado, Wong Hoi Wan, de cincuenta y ocho años de edad, de Hong Kong, decidió asaltar un banco de su ciudad. Sólo que él era el presidente del banco. No se sabe si por el calor o por los nervios, la nariz se le desprendió. Y por si eso fuera poco, su enorme figura de 135 kilos de peso ya lo había denunciado a los guardias.

El titular en los diarios era interesante: «Intentó robar su propio banco».

¿Qué significa robar su propio banco? Es alzarse con el dinero que clientes desprevenidos, con toda confianza, han depositado en él. Es levantar una suma incalculable de dinero sin pensar en las consecuencias. Es arruinar honra, familia y porvenir. De ahí que Wong Hoi Wan tuviera que rendirle cuentas a la policía, al juez y a sus depositantes, expiando tras las rejas su maldad.

Si bien en esta vida pocos han de robar su propio banco literalmente, muchos lo han de hacer en sentido figurado. Pues robar su propio banco también es minar el prestigio que uno, con paciencia y cuidado, ha conquistado. Es derribar, por descuidos éticos, la posición que uno, en el mundo de los negocios, ha ganado.

Es destruir, por infidelidad conyugal, lo más hermoso y preciado que en este mundo existe: su matrimonio. Y junto con la destrucción de su matrimonio quedan, también, destruidos sus hijos, sus nietos y el resto de la familia.

Robar su propio banco es agredirse uno mismo con el uso de drogas y alcohol, destruyendo ánimo, cerebro y voluntad, haciéndose inútil para servicio benéfico y provechoso.

Es hacer caso omiso de la inquietud espiritual que toda persona tiene, destruyendo así la oportunidad de reconciliarse con Dios. Es llevar una vida materialista —efímera, volátil y falsa— sin preocuparse de lo espiritual. Es cerrar las puertas del cielo. «¿De qué le sirve a uno —afirmaba Jesucristo— ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?» (Lucas 9:25).

Lo cierto es que podemos ganar millones y adquirir casas, joyas, lujos y placeres, pero si descuidamos nuestra alma nos estamos robando a nosotros mismos.

No sigamos robándonos así. Sometámonos más bien al señorío de Cristo. Él quiere ser nuestro Salvador. Dejemos de robar nuestro propio banco.

Hermano Pablo.







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3 Respuestas en: “Robar su propio Banco”

  1. Nina21 dice:

    wow nunca habia pensado de esa manera, es cierto cómo nos estamos auto-robando o auto destruyendo sin detenernos a pensar qu en definitiva el daño nos lo hacemos a nosotros mismos, a nuestra vida y dañamos la imagen que tenemos ante el Señor. Que triste que no nos demos cuenta de ello y lleguemos al ocaso de nuestra vida asi,,, qué nos espera cuando tengamos que rendirle cuentas a Dios?

  2. mayra elizabeth dice:

    me encanto dicha reflexion :razz:
    en cierto que robamos a Dios en que -2 ennuestro tiempo no nos pertenece y lo usamos en todo y solo un poco y si pudiste orar. y peor aun usar los que no es nuestro $ en lugar de sumar nos estamos restando al no subier del 10% esos si queremos mas de el y tu que das :?:

  3. DANIEL dice:

    me gusto mucho esta reflexion y cuan grande verdad a veces como nos equivocamos y socavamos nuestra propia vida sin pensar en las consecuencias. Doy gracias a Dios por todos estos comentarios que nos ayudan a crecer dia a dia y por supus…Bendiciones…

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