Era el viaje de bodas. Viaje inolvidable. Viaje que coronaría un largo romance amoroso y daría principio a otro. Fue así como Juan Miguel y su nueva esposa Francisca, los dos de Lisboa, Portugal, comenzaron felices el viaje manejando un nuevo auto. Él tenía setenta y siete años de edad; ella, setenta y cuatro.
Para ambos era el segundo matrimonio. Los dos habían quedado viudos, y empezaban ahora el viaje llenos de esperanzas, de proyectos, de alegría y de felicidad. Pero no todo en la vida sale bien, y un choque en la carretera le puso fin al viaje. Francisca murió en el acto; Juan, tres días después.
El caso conmovió a muchos. En la septuagésima década de su vida, Juan y Francisca se conocieron, se hablaron y se enamoraron. Entre los dos tenían seis hijos y dieciocho nietos. Toda la familia y todos los amigos les auguraban muchísima felicidad y veinte años más de matrimonio feliz. Nadie esperaba un fin del romance tan cercano y tan trágico.
Sin embargo, ¿fue este necesariamente un trágico «fin de un romance», como lo calificaron los diarios? Todo depende del modo en que se ve.
Trágico es el caso del matrimonio que, después de una gran fiesta de bodas y de una maravillosa luna de miel, el marido comienza a fijarse en otras muchachas y termina cometiendo adulterio.
Trágico es también el caso del matrimonio que por desavenencias tontas, por diferencias intrascendentes, por orgullo, por rebelión, por dureza de corazón, por cualquier razón que sea, los dos deciden separarse y destruir lo que Dios quiso que fuera bello y eterno.
Y trágico es no tomar en cuenta valores espirituales, no someterse, uno y otro, a las normas dictadas en la Palabra de Dios, y no tener ninguna relación con el Autor de la vida. Eso sí es trágico, porque sin Dios como Huésped invisible del hogar, esa unión perderá su solidaridad al poco tiempo de iniciada.
En cambio, si ambos novios creen fielmente en Dios y se someten al señorío de Jesucristo, entregándole las riendas de su vida, entonces asegurarán felicidad eterna, y su unión con Cristo no habrá de terminarse nunca.
Pongamos, pues, nuestro matrimonio en las manos de Dios. No tratemos, por cuenta propia, de embarcarnos en el mar de la vida matrimonial. Sin Cristo al mando de nuestro matrimonio, no tendremos seguridad. Él nos ayudará a comprendernos el uno al otro y a determinar a llegar unidos al fin de nuestros días.
Por el Hermano Pablo.































hermosas palabras que llegan a lo profundo de nuestra alma…Que Dios le Bendiga!!!
el amor es hermoso cuando Dios une para siempre .hermosas palabras que Dios pone en tu corazon, bendiciones
Dios es el que puede guiar nuestras vidas en el matrimonio cuando ponemos todos nuestros planes ante El, confiamos en El. Gracias por sus palabras Dios los bendiga.
si nuestra vida matrimonial no gira en torno a Jesus por mucho amor que haya, seguro que no funcionara, las cosas no siempre saldran como queremos y esperamos. Excelente mensaje, bendiciones.
Dios bendiga todos los hogares que cada dia confian en Dios. Dios tiene que ser el centro de nuestra vidas.
Es este un dia triste y se que dios me oye y atiende lo que mi corazon en el fondo desea., pues si asi no fuera en verdad nunca hubiera leido este mensaje. y cualquiera que lea este mensaje y este en una situacion mala en su matrimonio pidale a dios que sea él el que dirija nuestras desiciones
Dios formo al hombre y mujer, y su palabra dice que dejaran a su padre y a su madre y se uniran en una sola carne, es maravilloso encontrar hogares en el amor de Dios, y es que sin Dios con centro del hogar, el hogar se echa a pique, Ojala que todos, pensaran en la importancia que tiene un verdadero hogar, y la estabilidad de dar a nuestros hijos lo mejor. ……………..
excelente !!!!!!!!!!!!,pero quisiera hermano pablo que enviase este mensaje a todos los pastores de las iglesias cristianas de cartagena en colombia puesto que la mayoria se han vuelto a casar y andan mirando lo que no que no tienen que mirar….no lo digo por critica sino por exhortacion a una vida sana y de testimonio. se lo agradeceria de todo corazon .exitos y muchas bendiciones
sin DIOS nada somos,es por eso que desde niños tenemos que enseñarles a los jovenes para que de grandes,ya tomen la descion de unirse en matrimonio sepan lo que DIOS,demanda.
Aveses o siempre hacemos planes y no sabemos que puede suceder es mejor ponernos en las manos de Dios y dejar que cada día el dirija nuestra vida,a mi me cuesta a veces hago planes y me acuerdo que no se que puede suceder el dia de mañana, gracias por este msj me ayuda a vivir el día de hoy y dejar que el día de mañana me de el señor de sus misericordias