Ocurrió en Siberia un día sábado, 2 de abril. El capitán Yaroslav Kudrinsky, piloto de una línea aérea comercial rusa, volaba sobre esas tierras frías y desoladas que antes formaban parte de la Unión Soviética.
Su hijo Vitia, de doce años de edad, era uno de los setenta y cinco pasajeros que estaban a bordo. El avión volaba a diez mil metros de altura.
Desde pequeño, Vitia había sido el consentido de la familia y, sobre todo, el favorito de su padre. Siempre que pudo, Yaroslav dotó a su hijo de todo lo que podría traerle placer. El niño se crió como todo niño mimado: creyendo que era superior a todos los demás y que podía hacer cuanto quisiera.
A medio vuelo su padre le permitió entrar en la cabina de mando y poner manos sobre los controles. El muchacho, ya casi adolescente y pensando que lo sabía todo, movió bruscamente uno de los controles y la aeronave entró en picada. Por más que hiciera, el capitán Kudrinsky no pudo recobrar el control, y el avión se estrelló contra el suelo, matando a todos los que iban a bordo.
Es bueno amar a los hijos y darles toda la atención, el cariño y el cuidado que merecen. Y es bueno enseñarles el oficio del padre, si es que les gusta, y darles toda la enseñanza moral y espiritual que se pueda. Pero darle a un muchacho consentido, de doce años de edad, el manejo de un jet que lleva setenta y cinco pasajeros a bordo no sólo es una infracción de las leyes de la aviación sino también una estupidez alarmante.
La primera impresión que el hijo recién nacido debe recibir es que es amado sobre todas las cosas. A medida que el hijo va creciendo, la segunda impresión que debe recibir es que a los padres se les obedece. El hijo a quien no se le enseña obediencia y respeto crece sin dirección. El libro de Proverbios dice: «La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre» (Proverbios 29:15).
Lo más importante es que cada uno de los que somos padres y madres de familia nos mantegamos en el camino de Dios. Sólo así podremos inculcar en nuestros hijos los principios morales eternos que serán la brújula que los dirigirá en el camino áspero de esta vida. Porque nuestro peregrinaje con Cristo, que traza el camino por el que andamos con Él, es el mapa que les dará la sana dirección que necesitan.
Determinemos que la educación de nuestros hijos ha de comenzar con la formación espiritual. Si los criamos así, saldrán al mundo con el entendimiento despejado y el corazón limpio, y no podrán menos que vencer.
Hermano Pablo.







Cuantos hay asi, que malcrian a sus hijos creyendo que asi los crian bien, dandole los gustos y despues sufren las concecuencias, el hacerlos concentidos averguenza a los padres.
dtb
no creo que esta sea la oportunidad para que yo pueda opinar sobre como educar a los hijos ajenos, pero creo que si es la oportunidad para decirles, que si nosotros como padres nos mantenemos en el camino correcto (con Dios), nuestros hijos tendran un exelente mapa, donde podran encontrar el camino que les lleve a buen puerto ( a nuestro Dios).
Bueno, qué experiencia, La disciplina es esencial pero encontrar el equilibrio es difícil. Pero si de pequeños no aprenden respeto y obediencia de adolescentes en adelante tendrán seriois problemas con otros y con Dios.
Tengo tres hijos dos se me casaron pero me toco criarlos a mi sola su padre se la pasaba bebiendo, y fumando drogas razón por la cual tuve que trabajar y enseñarles el trabajo, cuando se portaban mal los corregia, a Dios sea la gloria porque son buenos hijos trabajadores y respetuosos,me doloia pegarles pero sirvio porque ahora son hombres de bién…..
que estes muy bien, bendiciones.
au revoir.