LA NARANJA Y EL ATEO


Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio, y después de haber finalizado su discurso, invitó a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.
Después de unos momentos un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su afición a las bebidas embriagantes, pero que había sido salvo recientemente, aceptó la invitación, y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; pero el hombre continuó imperturbable pelando la naranja, al término de lo cual, se la comió. Cuando terminó de comérsela se volvió al conferencista y le preguntó:
—¿Estaba dulce o agria?

—No me pregunte tonterías— respondió el orador con señales evidentes de enojo—. ¿Cómo puedo saber el gusto si no la he probado?

El borracho convertido respondió entonces:

—Y ¿Cómo puede usted saber algo de Cristo si nunca lo ha probado?

Salmo 53:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien.


—El Exegeta.



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Una Respuesta en: “LA NARANJA Y EL ATEO”

  1. jeannette says:

    Buena la respuesta de la persona recien convertida, como podemos saber como es el amor de cristo si no lo acptamos en nuestro coraz’on la verdad hablamos de cristo pero a veces, no le hemos conocido de verdad como es el ,yo sin el no podria vivivr, gracias bendiciones

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