Mucho más de lo que esperamos

En un lugar del mundo que no identificaré, para proteger la imagen de la persona, me buscó un joven consumido por el tipo de vida que llevaba. Me contó cosas terribles. Era homosexual, drogadicto y, muchas veces, hasta vendía su cuerpo para sobrevivir.

A lo largo de mi ministerio encontré personas de todo tipo, y vi cómo Jesús es maravillosamente “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.

Pero aquel día sentí dolor por ese joven y, en cierta manera, “dudé” del poder divino. Cuando se fue, pensé que nunca más lo volvería a ver. Dejar las drogas en el punto en que estaba, ya sería un milagro, pero mudar las tendencias arraigadas, hacer una higiene completa de su manera de pensar y sentir, ¡ah!, era demasiado. Claro que Dios es capaz de hacer un milagro, pero ese día entendí que aún tenía mucho que aprender de Dios. Oré con él, le conté los milagros que Dios hizo en otros lugares, con otras personas. En algunos momentos de la conversación, acusó a Dios: “¿Por qué Dios me creó con estas tendencias? ¿Por qué soy así?” Había nacido y crecido en medio de una familia cristiana. “Tal vez si no fuese así”, dijo el joven, “hoy la conciencia no me atormentaría tanto, ni tendría el peso de saber que estoy haciendo algo que desagrada a Dios”.

Algunos días después recibí una carta suya. Pedí ayuda a algunos especialistas. El Dr. César Vasconcellos, del Hospital Silvestre, respondió a mi pedido y me mandó algunos artículos. Luego le escribí al joven una larga carta. Oré muchas veces. A veces, cuando veía en la calle a alguien parecido, me acordaba de él y me dolía el corazón al recordar sus lágrimas de impotencia, fracaso y desesperación. Me acordaba de su angustia por querer ser de otra manera. De veras había ido muy lejos, pero si pedía ayuda era porque el Espíritu de Dios todavía hablaba a su corazón. Todavía había esperanza.

Dos años después recibí otra carta de él. Era una carta diferente. “Un día el Señor va a tener una sorpresa conmigo“, decía.

Y un día lo encontré otra vez. Vestía un traje azul marino y una 4.gifcorbata de colores, muy moderna. Al fin del culto me abrazó. No lo reconocí. Nunca lo hubiera reconocido si no se identificaba y luego me contara algunos detalles. “¡No puedes ser tú!”, exclamé. ¿Usted no cree en los milagros que predica?” me dijo sonriendo. Sí, yo tenía que continuar conociendo a “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”.

Hoy él vive en otro país. Decía: “Necesitaba cortar todas mis raíces. Aquí y ahora, soy feliz en Cristo. Vivo bien, tengo un buen sueldo, y un día usted va a oficiar en mi casamiento”. Esto es lo que Jesús promete:

“Te haré de nuevo, te devolveré el respeto y la dignidad. Borraré completamente tu pasado y reproduciré en ti mi carácter”. ¿.Crees en eso?

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Efesios 3:20


1 Punto2 Puntos3 Puntos4 Puntos5 Puntos (12 votos, promedio: 4.92 de 5)
Loading ... Loading ...

Si has disfrutado este tema, por favor concidera dejar un comentario ó suscribirte a nuestro feed y recibe todas las novedades en tu RSS Reader.



Temas recomendados...



Comentarios

Él lo hace mucho mas abundantemente de lo que le pedimos, pero solo una cosa; estemos alineados a su voluntad, no a la nuestra, porque Él sabe mucho mas que tú lo que es mejor par ti, por eso es mas abundante, porque vivniendo de Dios no puede ser la porción normal, es mucho más abundante lo que el tiene para sus hijos. Aleluya!!!!!!!

aveces limitamos el poder de Dios, podemos creer en los milagros donde de alguna manera podemos intervenir para que se ejecuten; pero cuando se trata de situaciones tan dificiles, como la de este joven; oramos pero hay cierta duda de que Dios pueda transformar, restaurar, sanar o liberar.
Dios nos invita a que pidamos con fe, no dudando nada. y cuando lo hagamos y pidamos todo lo que necesitamos creanme Dios lo hace. El milagro, uno de miles a diario, lo podemos ver en este joven.
Dios los bendiga.

Opinar sobre este tema

(requerido)

(requerido)