Archive for mayo, 2008



El último día del General

Cómodo y tranquilo, miraba atentamente el paso de un barco carguero que atravesaba la esclusa Miraflores del Canal de Panamá, cuando su entrenada observación le hizo ver que los trabajadores técnicos y los obreros pasa cables que trabajaban en la operación a turno se detenían, volteaban y saludaban con voz y con señales a un hombre de tercera edad del primer grupo que iba delante de el y decidió saber quien era.

Con sorpresa el Sr. Méndez vio que el personaje central de la comitiva especial del segundo grupo de visita se dirigía hacia el.

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Dos veces liberado

Una mañana de abril de 1822, dos navíos de guerra británicos encargados de luchar contra la trata de esclavos detuvieron un barco negrero. En la cala estaban amontonados 187 cautivos flacos y hambrientos.
Entre ellos había un adolescente, Ajayi, originario de una aldea cercana a la costa de Benin. Una guerra civil había obligado a Ajayi a huir a la selva.

Mientras corría, sintió que una cuerda caía sobre sus hombros y le apretaba el cuello. ¡Estaba enlazado como una cabra montés! Fue separado de los suyos, vendido y revendido varias veces. En dos ocasiones trató de suicidarse, pero Dios velaba sobre aquel de quien quería hacer su siervo.

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De las hormigas, ¿Quien es el mandón?

Siendo adolescente, ya era una flamante tía y en dicha función que ya ostentaba, solía llevar de la mano a mi sobrinito de cinco añitos para realizar alguna compra.

El ponía sus ojos en cada animalito o plantita que veía en el camino y eso podía yo entenderlo fácilmente y sonreía cuando sentía que su caminar se volvía más lentito, pero lo que no pude precisar es el nivel de seriedad que tenía su observación, hasta que cuando regresábamos me fije en que se quedo ensimismado y advertí que su ceñito y sus ojos se entornaban como un adulto filosofo pensador. Muy atenta a el, deje lo que estaba haciendo y acercándome le pregunte: Angelito, sucede algo?

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El alfiler y la aguja

En un costurero un alfiler y una aguja discutían entre sí :

– Para que sirves sin cabeza? Pregunto el alfiler a la aguja.
– De que te sirve la cabeza si no tienes ojo? Dijo, la aguja muy airada.
– Y de que te vale el ojo si tienes algo en el? Molesto contesto el alfiler
– Yo, con algo en mi ojo hago mucho mas que tu, replico la aguja
– Pero no haces nada útil si no llevas hilo, casi grita el alfiler

De pronto la dueña del costurero, toma la aguja y empieza a coser; pero rompiéndose el ojo de la aguja, cogió el alfiler, le ato el hilo a la cabeza e intento dar puntada; pero la fuerza le arranco la cabeza y disgustada lo tiro con la aguja en el costurero.

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Serviste Hoy

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú.
Donde haya un esfuerzo, que todos esquivan, acéptalo tú.

Se tú el que apartó la piedra del camino,
El odio entre los corazones,
Las dificultades del problema.

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Flores Amarillas

Cierto día caminado en un parque cercano a casa, observé que entre los muchos árboles del lugar había uno que llamó mi atención, éste tenía unas pequeñas flores amarillas, pero lo curioso era que en el piso se dibujaba la copa del árbol con flores amarillas un poco mas grandes, estas eran las flores que habían caído del árbol.

Las flores que en su momento habían sido muy hermosas y le daban belleza al árbol, ahora estaban en el suelo a punto de marchitarse, pero en su lugar había unas nuevas flores que apenas se abrían y le estaban dando a ese mismo árbol una belleza nueva.

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