Archive for marzo, 2008



Dos Adolecentes Poseídos

En la selva peruana, en el pueblo de Tarapoto, los dibujos animados japoneses fueron prohibidos después que los personajes de la serie Dragon Ball Z se apoderaran de los cuerpos de dos adolescentes.

Una experiencia insólita para Edil Castillo y Christian Vílchez, ambos de 14 años, quienes aseguran que “Goku” y “Vegeta” se apropiaron de sus cuerpos por una noche y los hicieron actuar como el héroe y villano de la violenta serie infantil.

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La Guillotina

Llevaban a la guillotina a tres hombres. Le preguntaron al primero si quería estar boca arriba o boca abajo cuando le llegara la hora final.

El contestó que quería estar boca arriba, para estar mirando al cielo al morir. Levantaron la hoja de la
guillotina y la dejaron caer. La hoja cayó velozmente y de repente se detuvo, a unos cuantos centímetros de su cuello.

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¿Necesidad de Dios?

Un vecino me había dicho más de una vez: «Quizás usted tenga necesidad de Dios, pero yo no lo necesito». Cierta mañana lo hallaron muerto al pie de su cama.¡Qué terrible final! “Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?” (Job 14:10). El polvo vuelve a la tierra… y el espíritu vuelve a Dios (Eclesiastés 12:7).

Este Dios, de quien mi vecino se apartó durante toda su vida, “tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6).

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La Flecha

Un rey, que en su carruaje pasaba por un pueblo, observó una flecha disparada exactamente en el centro de un blanco, que era un círculo dibujado en el tronco de un árbol.

Intrigado, se dió cuenta que ademàs había otras flechas disparadas en varios sitios, todas con la misma precisión en el centro del blanco.

Sorprendido por la habilidad del arquero, mandó a sus pajes a buscarlo.

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Salvamento en el mar

La tempestad era espantosa, con vientos de 120 kilómetros por hora, y rachas que llegaban a los 170. El pesquero ruso «Briz», de seis mil toneladas, se anegaba en las aguas del mar del Norte.

Cuando el capitán Sverdlovsk, del pesquero ruso, vio que su nave se hundía, irradió una llamada de auxilio, y un remolcador holandés, el «Carlot», acudió en su ayuda. Pero el salvamento se hacía casi imposible. Era como si toda la furia de los vientos y las inmensas olas del mar se hubieran propuesto no permitir el rescate de ninguno de los cincuenta y seis marineros a bordo del «Briz».

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Moisés

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