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Un devocional cada dia

En 2 Crónicas 34 leemos cómo durante los trabajos de restauración del templo de Jerusalén, más de 600 años antes de Jesucristo, un sacerdote volvió a encontrar el libro de la ley dada por medio de Moisés y lo hizo llevar al rey.

Éste quedó estupefacto al enterarse de los juicios que iban a caer sobre la nación infiel a su Dios. La situación era crítica. El rey reunió al pueblo, desde el más grande hasta el más chico, para que se les leyeran en voz alta todas las palabras del libro. Se humillaron por su pecado y pidieron la protección divina. Dios suspendió el juicio por un tiempo.


Algunos años más tarde (Jeremías 36), otro rey rasgó con un cortaplumas el libro que el profeta le había hecho entregar y lo echó en el fuego del brasero que se hallaba en la habitación. Con este gesto irreflexivo y provocador el rey pensaba escapar de los juicios anunciados, que empezaron a ser ejecutados en su tiempo por el rey de Babilonia (2 Reyes 24 y 25).
Existen dos actitudes posibles frente a la Biblia. La primera es la fe: se cree que es verdaderamente la Palabra de Dios. Entonces uno se arrepiente y se coloca bajo la autoridad del Señor y de sus palabras.

La segunda es el rechazo o la indiferencia. Rechazar el libro de Dios es despreciar a Dios mismo. La actitud de una persona frente a la Escritura condicionará su vida entera… y decidirá dónde pasará la eternidad.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)