Temores y depresiónes
En este mundo uno nunca está seguro de nada. No se puede confiar en nadie. Me aterra tanta maldad y sufrimiento que hay. ¿Cómo me puedo librar de mis temores y depresión?
Su pregunta es bastante general y muy típica de millares de personas de las grandes ciudades de nuestro continente y aparentemente del mundo entero. ¿Cómo puede el hombre y la mujer de hoy, así como mulares de jóvenes, librarse de los temores que deprimen, que arruinan la psiquis y que causan tristeza en los hogares? Hay una clave sencilla. Primeramente hay que saturar la mente y el corazón con la Palabra de Dios, la Biblia. Esa es la recomendación más grande que yo le puedo dar.
El hombre más rico del valle
Un joven campesino se hallaba un día en el portal de su magnífica casa contemplando el panorama de sus terrenos extensos. Había viajado en varios países y había visto muchos paisajes pintorescos y maravillosos, pero aquel día lindo de verano, pensaba que nunca había recreado los ojos en vistas tan hermosos como las de su propia heredad.
—Todo esto es mío, se dijo.
Como el campesino rico de la parábola bíblica, él también había hecho provisión de todo, menos para su alma inmortal. Carecía de los tesoros eternos y verdaderos mientras gozaba de abundancia de riquezas terrestres. Para él, el mundo del más allá era de lo menos.
Superman
El 27 de mayo de 1995, el conocido actor Christopher Reeve, el Superman del cine, cayó de un caballo cuando éste se negó a saltar y quedó cuadrapléjico en un espectáculo ecuestre. Después de luchar casi 10 años, le llegó la muerte, solo quedó la imagen del súper hombre en las películas que grabó. Sentí una gran tristeza cuando leí su historia después del accidente.
Al principio pensó que lo mejor era suicidarse, pero cambió de parecer y se unió a la iglesia unitaria. A una pregunta periodística: “¿Cuál ha sido la mayor pérdida acarreada por su enfermedad?”, respondió: “La pérdida de la libertad como yo la entendía”. La vida de este hombre y la de su familia cambió en cuestión de minutos, un cambio inesperado, doloroso, traumático, triste.
No hay prisa
Un hombre tuvo una visión en que le parecía que él estaba de pie en medio de una asamblea de espíritus inmundos. Sobre el trono estaba sentado el soberano de ellos. Satanás, con el cetro de maldad en su mano Llamando a sus subditos. Satanás clamó: “¿Quién irá a la tierra para asegurar que los hombres pierdan sus almas.?”
Une de los espíritus convocados dijo: — Yo iré
-Y, ¿cómo lo lograrás? — preguntó el monarca inflexible.
-Les convenceré de que no existe el cielo. - respondió.
Pero Satanás contestó: — No, eso no servirá. Nunca podrías imponer esa creencia en la mayoría de la humanidad. Esa convicción de una mejor vida venidera está demasiada arraigada en el corazón de los hombres.
el símbolo del pez
Un desafío
En cierta ocasión un conocido agnóstico desafió a un igualmente conocido predicador de la Palabra de Dios a un debate sobre el tema «El agnosticismo contra el cristianismo».
El predicador respondió de esta manera:
—Estoy inclinado a aceptar tu desafío a condición de que demuestres la validez de tu posición trayendo al debate aunque fuera una sola persona que había sido un degenerado, enviciado, delincuente e irresponsable, cuya vida era una carga a sí mismo y a sus familiares—una persona así, que al escuchar tu filosofía agnóstica haya recibido tanto estímulo que rechazó su vida viciosa, se hizo persona nueva y responsable, y ha llegado a ser una persona de respeto en la sociedad: y todo * porque no cree en Jesucristo.
Jesús Adrián Romero: Un tiempo devocional
El deseo de desarrollar una vida de intimidad con Dios, y tener la disciplina diaria de estar en su presencia, es algo en el corazón de todo verdadero creyente.
Recuerdo que cuando conocí al Señor en mis años de adolescencia, uno de los deseos más grandes en mi, era el tener un tiempo devocional por las mañana.
Cada noche me acostaba con la determinación de que el día siguiente me levantaría muy temprano a buscar el rostro de Dios y leer su palabra. Recuerdo muy claramente mi sinceridad y mi pasión.
Así como un entrenador anima a su boxeador antes de subir al cuadrilátero, yo me animaba declarando que el día siguiente me levantaría a orar y que desde ese día en adelante sería un hombre de oración y que alcanzaría esa vida de disciplina que anhelaba.
El verdadero amigo es el que te “hiere”
Proverbios 17:17 dice: “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.” Esto nos señala una característica fundamental de un verdadero amigo: la fidelidad. “En todo tiempo ama el amigo”.
La amistad –como todas las cosas verdaderas– no se halla en el mundo. O difícilmente. La amistad en el mundo suele sustentarse sobre intereses particulares, sobre conveniencias. La verdadera amistad, en cambio, es una confraternidad. Es decir, es la relación “de hermanos” que se produce entre personas sin parentesco de sangre.
La mano más rara del mundo
Es una mano rara. Tiene sólo tres dedos: un pulgar y otros dos. Pero los otros dos no son dedos de la mano. Son dedos del pie del mismo dueño de la mano. Y el dueño de esa mano es el doctor Francisco Bucio, cirujano plástico de Tijuana, México.
Cuando el notorio terremoto del 19 de septiembre de 1985 azotó la ciudad de México, el doctor Bucio, joven entonces de veintisiete años de edad, quedó atrapado por cuatro días enteros con la mano derecha bajo una viga. La única manera de salvarlo fue amputarle cuatro dedos de la mano atrapada.
Suero Antiofídico
Estaba haciendo mis prácticas veterinarias para egressar de la universidad en una hacienda Ganadera a dos horas del pueblo más cercano.
Un día regresaba de la ciudad acompañado del administrador y al llegar a la hacienda vino rápidamente un vaquero a comentarle a su patrón que una víbora cascabel había mordido a uno de los empleados.
Rápidamente el administrador preguntó al vaquero si le había colocado la inyección de suero antiofídico que tenía en el depósito, el vaquero respondió que no lo había hecho pero que había entregado la cajita con el antídoto en las manos del hombre que fué mordido por la serpiente, pues él no sabía poner la inyección, por eso le pidió a otro empleado llevarlo en el tractor al hospital mas cercano.








