
Quizá estos días te has sentido indigno de ser su hijo o de seguirlo, quizá tus acciones dicen lo contrario de lo que tu corazón realmente siente
Estoy seguro que en algún momento de tu vida cristiana te has sentido indigno de hacerte llamar hijo de Dios, quizá por tus recurrentes errores o faltas, quizá por alguna área de tu vida que no has podido superar y se ha convertido en tu aguijón o porque crees que eres demasiado malo o mala como para hacerte llamar de esa forma.











